Observación de Júpiter

Después de haber publicado el artículo relacionado con el planeta joviano Júpiter, es la hora de que publique como poder observarlo.

Lo primero que debemos tener en cuenta es:

• Su visibilidad: fácil de localizar, sus apariciones duran aproximadamente un año
• Su magnitud aparente: de -1.2 a -2.5
• Su tamaño aparente: de 33 a 50 segundos de arco
• Su diámetro: 142.796 km
• Sin superficie sólida, atmósfera profunda con bandas nubosas

Júpiter aparece a simple vista como una «estrella» blanca y brillante que se desplaza lentamente a lo largo de la eclíptica, la cual recorre en unos 12 años. Es el mayor de los gigantes gaseosos y el planeta más cambiante que puede observarse con telescopio. Ofrece un espectáculo de nubes en variación continua a medida que rota en menos de 10 horas. Al igual que Marte, Júpiter recompensa a los observadores pacientes.

Júpiter consiste sobre todo en hidrógeno, y la «superficie» que vemos corresponde a la cima de las nubes que pueblan una atmósfera profunda agitada por el calor interno. Los colores que se aprecian en las bandas observables con telescopios pequeños se deben a compuestos de azufre y fósforo. La rauda rotación joviana deforma los rasgos nubosos en sentido este-oeste hasta formar bandas paralelas al ecuador, a la vez que induce la forma marcadamente oval del planeta. Las zonas de colores claros corresponden a nubes ascendentes altas y frías, mientras que los cinturones oscuros marcan áreas más cálidas con corrientes descendentes.

Los cinturones ecuatoriales norte y sur son los menos variables, aunque todos cambian de intensidad y posición. Muestan coloraciones sutiles (marrones, canelas, amarillos, anaranjados y sombras de gris azulado) que destacan más con filtros azules (como los Kodak Wratten 80A u 82A), amarillos o anaranjados (12 o 21).
El rasgo individual más célebre de Júpiter es la gran mancha roja, un remolino enorme y turbulento situado justo por debajo del cinturón ecuatorial sur y que se observa desde hace al menos 300 años. Cambia de color y tamaño, quizá en respuesta a la actividad solar, en cuyos máximos se muestra más rojiza. Cuando la gran mancha roja se aprecie muy pálida, puede buscarse el hueco que induce en las nubes que la rodean.

Júpiter es un buen modelo para dibujantes. Antes de empezar conviene contemplar el planeta durante varios minutos para captar los cinturones y zonas. Al empezar el dibujo (con un lápiz 2B o 1/2) hay que trazar los rasgos principales en unos 10 minutos, puesto que la rotación joviana altera sus posiciones con rapidez. A continuación pueden completarse los detalles.