Juan Miguel González Mármol presenta astroyciencia.com: Astronomía y ciencia.






La Luna

Imagen actualizada por la USNO
El Sol

Imagen actualizada por la NASA



  





¿Cómo se produce una tormenta solar?
Cómo se produce una tormenta solar y como se protege la Tierra

Imagen de los anillos de Júpiter
Los anillos de Júpiter

Cae una misteriosa bola espacial en Namibia
Tanque cohete Ariane 5


Buscar entre los 1184 artículos de la web



Historia de la constelación de Erídano (El Río)

Categoría: Constelaciones | 2 Comentarios »

Publicado por Juan Miguel


Si te gusta compártelo...Share on Facebook1Tweet about this on TwitterShare on Google+0Email this to someone

Hoy voy a hablaros de una gran constelación del hemisferio sur conocida como El Río, también llamada Eridanus.

– Aprende a localizar la constelación de Erídano.

Eridanus es una gran constelación del sur, que se extiende desde el ecuador hasta los 58° de latitud sur; tiene su punto más álgido en noviembre. Siempre podemos ver alguna porción de Eridanus desde cualquier parte del mundo, aunque una vista completa de esta constelación sólo se obtiene desde latitudes situadas al sur de 32° norte. Compuesto, en su mayor parte, por estrellas muy pálidas, resulta muy difícil localizarla, incluso desde los trópicos. El extremo meridional del río está señalizado por Achernar (a Eri; 62° sur), opuesta a Hadar (β Cen; 59° sur), y situada sobre un arco que pasa por el polo sur celeste.

ESTRELLAS PRINCIPALES

α — Achernar, de una magnitud 0.5, y de color azul-blanca. Es la novena estrella más luminosa del cielo. Su nombre proviene del árabe y significa «el final del río», aunque en un principio era υ En la que recibía esta denominación.
β — Cursa, de magnitud 2.9, y con un color azul-blanca. El nombre significa «trono» o «silla para los pies», y hace referencia a la proximidad de la estrella con Orion.
γ — Zaurak, de magnitud 3.0, y color amarilla-roja. El nombre significa «barca».

Constelación de Erídano (El Río) Figura de la constelación de Erídano (El Río)

Historia mitológica de la constelación

Las estrellas de esta constelación se han asociado con distintos ríos terrestres, entre los cuales se encuentran el Éufrates, el Nilo y el Padus (el Po en Italia). Arato (siglo III a. C.) fue el primer autor clásico que empleó el nombre de Eridanus para la constelación, aunque es bastante probable que se basara en una antigua tradición mesopotámica.
Arato habla de «aquellos pobres restos de Erídano, el río de las muchas lágrimas». El autor hace alusión a la idea de que el río había sido parcialmente quemado, sin duda para explicar la débil luz de sus estrellas, una idea que encuentra su reflejo en la trágica historia de Faetón. Este joven, cuyo nombre significa «resplandor», era el hijo mortal del dios-sol Helios y de la oceánida (ninfa marina) Clímene. Deseando averiguar la verdad sobre su parentesco, Faetón se presentó en el palacio del dios-sol. Aquí, Helios le confirmó que efectivamente era su padre y para probarlo le prometió que le concedería cualquier deseo que tuviera el poder de satisfacer. Esta promesa resultó nefasta porque, a pesar de las protestas de su padre, Faetón pidió que se le permitiera conducir el carro solar durante un solo día. Cuando Helios y Faetón empezaron a ascender, Faetón perdió el control del carro y los caballos se salieron de la trayectoria del Sol, chocaron contra las constelaciones y se precipitaron hacia las profundidades del cielo. Al pasar cerca de la Tierra, el carro solar incendió las cumbres de las montañas, y el fuego bajó hasta los valles, quemando a su paso la tierra y secando todos los ríos. Gea, la diosa Tierra, gritó horrorizada y Zeus (Júpiter en la mitología romana) lanzó un rayo contra el carro y desvió a los caballos enloquecidos hacia el mar. El cuerpo abrasado de Faetón cayó dentro de Erídano, y el agua sofocó las llamas. Las Náyades (ninfas de agua dulce) y las hijas de Helios fueron a lamentarse y derramaron lágrimas de ámbar, y ellas mismas se Transformación en chopos en las orillas del río.

Si te gusta compártelo...Share on Facebook1Tweet about this on TwitterShare on Google+0Email this to someone

¿Quieres saber más?


  • Oscar Bonilla Pardo

    Definitivamente la antigua civilización griega (y sus antecesoras, Jónica, Babilonica, Egipcia,China etc.) nos siguen enseñando que no son las armas ni el dinero los elementos del progreso humano; la curiosidad intelectual, la reflexión creadora, el cuestionar los hechos que vemos, etc. son los elementos que hacen el progreso de la especie humana.
    Gracias.

  • saul

    quiero ser astronomo tengo 11 años

    espero que lo logre

    por que me gusta mucho el espacio