Mapa de la Luna: Mares, lagos, bahías y cráteres
Categoría La Luna | 30 Comentarios »
Publicado el 3 de Septiembre de 2008 por Juan Miguel
A simple vista no pueden distinguirse en el disco lunar más que los mares de mayor extensión; con unos prismáticos se reconocen sin dificultad todos ellos e incluso otras formaciones como son las bahías, las montañas más elevadas y los principales cráteres. Los mares son vastas llanuras basálticas originadas hace unos 3.000 millones de años, cuando lava muy fluida afloró a la superficie lunar, rellenando las grandes cuencas existentes en aquel entonces. Esas cuencas pudieron ser el resultado de colosales impactos de asteroides, impactos que darían origen asimismo a las cadenas montañosas que delimitan algunos de los mares.
Las zonas claras de la Luna que rodean los mares se llaman tierras. Las forman materiales más antiguos que los mares, de edad superior a los 4.000 millones de años. Por esa razón en las tierras se observa una densidad de cráteres mucho mayor que en los mares, pues el material que formó los mares cubrió los cráteres que en aquel momento allí existían. Los cráteres son el resultado de colisiones de grandes meteoritos a lo largo de millones de años. Sus dimensiones son muy variables: algunos llegan a medir más de 100 km de diámetro y poseen paredes de varios kilómetros de altura; otros en cambio tienen un tamaño inferior al kilómetro. Con frecuencia los cráteres se observan superpuestos unos a otros, lo cual revela diferencias de edad entre ellos.
La leve inclinación del eje de rotación de nuestro satélite va descubriendo alternativamente a lo largo del mes lunar sus polos boreal y austral; por otro lado, al ser su órbita ligeramente elíptica, la Luna nos va mostrando en mayor o menor medida sus bordes occidental y oriental. Este hecho, conocido como libración, motiva que el porcentaje visible de la superficie lunar no sea en realidad del 50% sino del 60%. Por ello la distancia al borde lunar de los detalles próximos al mismo no siempre es idéntica.
En este dibujo de la cara visible de la Luna se señalan los principales mares, lagos y bahías, así como algunos grandes cráteres distinguibles con unos prismáticos sencillos o un pequeño anteojo.
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19th Noviembre, 2010 a las 19:08
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quiero que distingan si es mar si es crater la fotografia no se distinque
27th Febrero, 2011 a las 12:56
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olitas como les pueden poner esos nombres tan extraños?¿=|
14th Marzo, 2011 a las 17:37
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que tal quisiera saber por que una parte de la luna esta mas craterizada que otra
22nd Abril, 2011 a las 0:56
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El Satélite de las burbujas.- Todos los planetas nacieron más o menos al mismo tiempo, 500 millones de años después de la “nucleización” del Sol. Y nacieron entonces, porque era su momento, no podían nacer ni antes ni después ya que la dinámica estelar lo exigía de esa manera. Ciertas concreciones sólidas o gaseosas vinieron a separarse del Sol y quedaron girando en su entorno para formar, con el paso de las eras, el Sistema Solar. De una forma muy parecida se crearon los satélites que eran masas o concreciones de menor tamaño que quedaron girando cada uno en la órbita de su planeta correspondiente.
El primer aspecto de la Luna debió de ser de estrella, un pequeño sol separado de un cuerpo más grande que debía ser la Tierra y que quedó cogido a la órbita de ésta.
Ese cuerpo satelital se fue enfriando con el paso de los miles de siglos en contacto con el intenso frío del espacio, sus capas más superficiales fueron tomando consistencia de laves y rocas en ebullición mientras la masa ígnea se fue retrayendo hacia el interior. En la superficie siguieron unos intensos estados de cristalización que originaron un paisaje peculiar.
A medida que las capas superficiales de la Luna se fueron enfriando aparecieron en toda su superficie unas enormes burbujas de lava que, con el paso del tiempo, explotaron como enormes ampollas y quedaron retraídas a todo su alrededor por cordilleras circulares que formaron los famosos cráteres lunares.
La vieja tradición astronómica dice que esos cráteres se formaron por meteoritos, por el impacto en la superficie de cuerpos más o menos grandes procedentes del espacio. Pero en todo el tiempo que el hombre ha observado la Luna, desde los tiempos de Nínive y Babilonia no se ha descrito uno solo de esos impactos, ni siquiera la formación del más pequeño cráter en el satélite.
Puede ser, no obstante, que la morfología y orogenia lunar sean algo realmente viejo, de hace 2000 o 3000 millones de años y que fuera entonces cuando se produjera esa intensa actividad meteórica. ¿Por qué no continúo esa actividad si fue algo tan importante en los tiempos remotos? Nadie lo sabe.
Además, la distribución tan correcta de esos cráteres, no hace suponer un bombardeo de cuerpos sólidos desde el exterior, pues, en ese caso, el comportamiento anárquico de esos cuerpos (meteoritos), habría originado un paisaje más caótico, con cráteres superpuestos y estorbándose unos a otros, sino el lento proceso de enfriamiento de esas burbujas que ya venían formadas desde los inicios.
De cualquier forma, entonces, también puede pensarse la cosa de esa manera, según la cual, esa gran roca de plata debió de pasar por una preciosa etapa de color sonrosado y restallante que después fue perdiendo color hasta adquirir su perenne estado actual. Tanto en la cara anterior como en la posterior las grandes colecciones de lava y rocas líquidas, crearon un paisaje inmemorial de sonrosadas burbujas que se rompieron al enfriarse y formaron los cráteres tan característicos de su estado actual.
Es por eso que a la Luna habría que llamarle el “satélite de las burbujas”.
8th Mayo, 2011 a las 0:39
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La Cara Oculta de la Luna.- Desde la invención del telescopio en los inicios de la Era Moderna y su perfeccionamiento posterior, la ciencia astronómica no ha dejado de indagar los espacios, los planetas, los satélites y las estrellas.
De aquellas indagaciones proceden los primeros mapas lunares, siempre, siempre, de la cara anterior del satélite. Desde entonces se conocen la mayoría de los nombres de sus accidentes orográficos: al este de la misma, al Mar Nectaris y el Mar Tranquilitatis, los cráteres Cleomedes y Langrenus; al norte, el Mar Imbrium y el Mar Serenitatis, los cráteres Archímedes y Copérnicus; al este, el Océano Procelarum y los cráteres Kepler y Aristarco; al sur, el Mar Nubium y los cráteres Tycho y Aliacenis y en el centro, el Mar Vaporum y los cráteres Ptolomeo, Albategnius y Arzachel. Por citar algunos.
Todas esas formas pueden ser observadas a simple vista o con unos prismáticos, pues se trata del lado visible, aquel que siempre mira hacia la Tierra. Esos nombres suponen preciosos hitos, importantes logros astronómicos para aquellos países que consiguieron imponer esos nombres, ya por vía de la publicidad o por vía del consenso internacional.
Pero el misterio que ha perdurado siempre desde la más abstrusa antiguedad, desde los primeros hombres que se preocuparon del espacio y de las estrellas, desde Nínive y Babilonia o las astrónomos de Egipto, fue sin duda alguna, la Cara Oculta del satélite.
¿Qué había más allá, al otro lado?, ¿de qué formas podía ser el resto de la plateada esfera? Se preguntaron siempre los hombres, no sólo los científicos, sino los profanos, la gente del mundo.
¿Cómo, con qué artilugios podrían llegar a saberlo?
¿Qué entes o seres, aparatos o formas, podían compararse son ese lugar?
¿Acaso podían venir de allí la mentira de las cosas, lo oculto, la locura, el infierno de las almas, acaso la noche, la otra cara del espejo, el más allá de las ideas o el pensamiento?
También de cualquier forma siempre existió, afortunadamente, una cierta teoría progresista que pensaba que la otra cara no podía ser algo muy diferente de lo que se veía en esta, en la cara anterior. Estos últimos acertaron.
Fue entonces, en 1960, cuando un satélite soviético, el Luna 3, el que consigue las primeras imágenes del lado oscuro de la Luna. Es a partir de aquí cuando empieza a derrumbarse el mito. Los hombres ya saben lo que hay al otro lado. Es a partir de aquí cuando comienza la exploración de aquel misterioso lugar.
Hoy en día se posee una completa información de la cara posterior del satélite, mapas y fotografías completas y detalladas de esa cara y el nombre de los accidentes orográficos que la conforman. Al este, los grandes cráteres Korolev y Hertzsprung; al norte el Mar Moscoviense; al oeste los cráteres Tsiolkousky y Gagarin y al sur el Mar Ingenii y los cráteres Apolo y Leibnitz.
Los rusos fueron quienes exploraron el lugar por primera vez, así que han sido ellos quienes se han quedado con la mayoría de los nombres. Esas cosas siempre fueron así, y lo peor es que no hay vuelta de hoja.
De cualquier forma, la cosa sigue estando muy misteriosas todavía y en las revistas, enciclopedias y otras publicaciones, las fotografías y los mapas que aparecen de la Luna siguen siendo solo de una de sus caras, o sea de la cara anterior, la visible, no hay más, no aparece información, como sería lo normal, de las dos caras, la anterior y la posterior, la visible y la oculta.
También pasa eso en Internet, al menos en las revistas de Espacio Y Astronomía que se acostumbran a manejar. Sería importante conseguir fotografías y mapas de la cara oculta y saber sus nombres, manejarlos, como se manejan los nombres , los datos y las fechas de cualquier otro lugar de exploración.