Radiotelescopios
Categoría: Historia de la Astronomía | 4 Comentarios »
Publicado el 13 de Octubre de 2008 por Juan Miguel
Son instrumentos que recogen y analizan las ondas radio que emiten los objetos espaciales. Los más comunes están formados por un disco metálico de forma parabólica, llamado reflector, receptor o simplemente parabólica. Dicho disco actúa como el espejo de un telescopio reflector, recoge las ondas radios y las hace converger en la antena situada en el centro. Luego, la señal se envía a una serie de instrumentos que la amplifican, la graban y la elaboran para extraer información.
También aquí, el diámetro de la parabólica es fundamental para garantizar la cantidad de señal disponible. Y una vez más, la limitación de las dimensiones viene dada por la técnica o la ingeniería: la parabólica siempre se orienta en dirección a los objetos examinados variando la ascensión recta y la declinación. Hasta hace unos decenios, el mayor radiotelescopio era el Effelsberg alemán y tenia una parabólica de casi 100 m de diámetro. Pero, al igual que ha sucedido con los telescopios ópticos, las nuevas técnicas han abierto más puertas a los radiotelescopios y han aportado otras soluciones. Así, el radiotelescopio de Arecibo posee un reflector de 305 m de diámetro y está constituido por un puzzle de paneles en un valle de Puerto Rico. Dado que el reflector es fijo, el enfoque se efectúa moviendo la antena, que se halla suspendida en la parábola sostenida por tres torres que crecen en los bordes.
Por la propia naturaleza de las ondas radio, el radiotelescopio tiene un poder de resolución muy inferior al del telescopio. Por ejemplo, un radiotelescopio de 30 m de diámetro presenta un poder de resolución de 2° por longitud de onda cercana al metro. Con un instrumento de este tipo puede determinarse la posición de una fuente radio celeste con una precisión máxima de 2°. Pero, si se tiene un cuenta que el diámetro aparente del Sol es de casi medio grado, queda patente hasta qué punto dicha «precisión» es demasiado aproximativa. De todas formas, este problema se resuelve construyendo radiotelescopios separados por miles de kilómetros entre sí (interferómetros intercontinentales) y uniendo sus antenas. Al aumentar el número de antenas, aumenta el poder de resolución del instrumento muchísimo más que si se aumentase la superficie de la parábola. Este tipo de radiotelescopios compuestos se denominan interferométricos y su resolución es superdior al de los mayores telescopios ópticos.






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