Leyes para la protección del cielo

El derecho de la humanidad a un cielo puro donde brillen las estrellas es una necesidad que recoge la UNESCO tan sólo desde 1992. Cómo preservar el cielo para que ello sea posible, es el objetivo de la Ley para la protección de la calidad astronómica de los observatorios del IAC y de la Ley de ordenación ambiental de la iluminación exterior para la protección del cielo nocturno de Cataluña.

Cómo preservar un cielo donde brillen las estrellas: el ejemplo de las Islas Canarias

En las Islas Canarias, geografía y clima proporcionan unas condiciones excepcionales para la astrofísica. En primer lugar, las islas se encuentran cerca del ecuador, latitud que permite ver toda la bóveda celeste del hemisferio Norte y gran parte del hemisferio Sur.
Por otro, los vientos alisios, la lejanía de las tormentas tropicales y la corriente marina fría que las baña garantizan un clima benigno.
Los alisios provocan, además, una inversión térmica que da lugar al fenómeno llamado «mar de nubes». Por encima de este mar de nubes, los vientos dominantes son secos y muy poco turbulentos, y la atmósfera es excepcionalmente transparente, con poca frecuencia de nubes altas.
Asimismo,eI mar de nubes actúa como una «tapadera» impidiendo, muchas veces, que la luz y la contaminación de las poblaciones alcancen las cumbres de las islas.
Los observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) -el observatorio del Teide, en Tenerife, y el observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma- se hallan a 2400 m sobre el nivel del mar, por encima del mar de nubes. Son, en definitiva, verdaderas torres de observación, rodeadas por una atmósfera sin turbulencias, muy estabilizada por el océano.
Estas excepcionales condiciones para la observación astronómica han hecho que más de 6o instituciones científicas de 19 países tengan instalados telescopios y otros instrumentos en estos observatorios, los cuales constituyen hoy, de hecho, eI observatorio europeo del hemisferio Norte.

Observatorio de las islas canarias

Para garantizar que estas excelentes condiciones no se deterioren, el Gobierno español aprobó en 1988 la Ley para la protección de la calidad astronómica de los observatorios del IAC (Ley 31/1988), que se convertían así en una reserva astronómica única en el mundo.
En 1992, este Instituto creó la Oficina técnica para la protección de la calidad del cielo, con el objetivo de garantizar la aplicación de esta Ley. Actualmente, cualquier nueva instalación que pueda contaminar el cielo de los observatorios necesita un informe previo y preceptivo que emite el IAC a través de esta Oficina técnica.
La Ley del Cielo protege la calidad de los observatorios para evitar cuatro factores especialmente negativos para la astronomía: la contaminación lumínica, la contaminación radioeléctrica, la contaminación atmosférica y el vuelo indiscriminado de aeronaves.

Contaminación lumínica

La contaminación lumínica la provoca la luz artificial de nuestras ciudades que, al dispersarse por las partículas de la atmósfera, produce un resplandor en el cielo nocturno.
Al ser menos negra la noche, este resplandor nos impide ver los astros del cielo. Sin renunciar a la seguridad y al valor estético que proporciona la iluminación de nuestras ciudades, la Ley del Cielo permite y exige satisfacer estas necesidades de un modo más racional. El ámbito de protección de la Ley actúa en este caso sobre la totalidad de la isla de La Palma y sobre las zonas de Tenerife que pueden verse desde ella.
Debido a un apantallamiento inadecuado de las farolas y a excesos en los niveles de iluminación, una parte importante de la luz se dirige innecesariamente hacia el cielo, pues no se aprovecha para iluminar lo que realmente interesa, el suelo de nuestras calles, plazas e instalaciones deportivas, los monumentos, los edificios públicos y los carteles publicitarios.
Una iluminación escasa puede resultar insegura. Sin embargo, una iluminación excesiva puede ser incluso más peligrosa, al causar deslumbramiento y cansancio visual en un entorno que nos proporciona falsa seguridad.

Diferencia de la contaminación lumínica
Imagen nocturna de la Avenida Marítima de Santa Cruz de la Palma (Islas Canarias), antes y después de su adaptación lumínica a la Ley de protección del cielo de Canarias.

Un mayor consumo de energía también supone indirectamente un aumento en la emisión de residuos contaminantes por parte de las centrales térmicas productoras de electricidad. Por ejemplo, en las centrales térmicas canarias, por cada 100 kilowatios hora consumidos, se emiten a la atmósfera aproximadamente 75 kilogramos de CO2, cuando se ilumina de forma incontrolada, estamos perjudicando, además, al entorno natural de muchas especies animales, produciéndoles trastornos y alteraciones en los ciclos biológicos, entre ellos la desorientación. En algunos países la iluminación inadecuada de exteriores se contempla ya como una actividad molesta y peligrosa, similar al ruido, por sus indudables efectos negativos.
Según la Ley del Cielo, se deben utilizar proyectores adecuados y adoptar rejillas para concentrar la luz en el objeto que se pretenda iluminar y con niveles de iluminación adecuados a su entorno. Para la iluminación ornamental de edificios, jardines, zonas deportivas y de recreo se pueden utilizar cualquier tipo de lámpara, pero, aI igual que los carteles luminosos, deben permanecer apagados después de las doce de la noche.
En el caso de alumbrados viales, deben usarse lámparas de vapor de sodio, y quedan prohibidas las de mercurio, que emiten radiación ultravioleta. Las lámparas de vapor de sodio, de color amarillo, son las más eficientes del mercado, ya que proporcionan más cantidad de luz con menor consumo.

Contaminación radioeléctrica

La contaminación radioeléctrica la producen las emisoras de radio, televisión y telefonía móvil, que no sólo perturban los equipos de medidas de los observatorios, sino que también invaden el espectro radioeléctrico donde se realizan observaciones astrofísicas. Para su control, se ha llegado a un acuerdo con Ia Secretaría General de TeIecomunicaciones del Gobierno español por el que se realizan periódicamente medidas en ambos observatorios.
El impacto de esta contaminación se atenúa diseñando antenas que reduzcan su radiación electromagnética hacia las zonas protegidas.
También el IAC ha instalado en los observatorios un equipo automático de registro que funciona las 24 horas a fin de detectar frecuencias con niveles superiores a los establecidos por la Ley.

Contaminación atmosférica

La contaminación atmosférica se produce por las emisiones de gases, humos y otras pequeñas partículas que disminuyen la transparencia de la atmósfera y degradan la capacidad de observación de los telescopios. La ley de protección del cielo limita este tipo de emisiones contaminantes por encima de los 1500 m sobre el nivel del mar.
Dada la escasez de industrias contaminantes en las islas de Tenerife y La Palma, y teniendo en cuenta que las zonas a las que hace referencia la Ley son Espacios Naturales Protegidos, la normativa no ha encontrado obstáculos para su aplicación en este caso.

Rutas aéreas

La Ley del Cielo también salvaguarda a los observatorios de Canarias del vuelo indiscriminado de aeronaves. Para ello se han creado dos espacios aéreos de protección que sólo podrán ser transitados por misiones militares, humanitarias o de protección civil, en caso de incendios u otras situaciones de emergencia.

Derecho de la humanidad

En definitiva, la Ley del Cielo garantiza unas condiciones ambientales saludables, un apreciable ahorro energético y el privilegio de seguir disfrutando de unos cielos nocturnos estrellados, sin renunciara la seguridad y bienestar de las personas.
En esta Ley que protege los observatorios del IAC se han interesado otras comunidades autónomas españolas, diferentes países e, incluso, organismos internacionales como la UNESCO.
Un cielo protegido, limpio de cualquier tipo de contaminación permite a los astrónomos y, por extensión, al ser humano, disponer de una fuente inagotable de conocimientos para entender nuestro pasado, presente y futuro.
Ya en 1992, en la Declaración Universal de los Derechos de las Generaciones Futuras, la UNESCO recogía el derecho a una Tierra indemne y no contaminada, donde se incluía, a petición del director del IAC, el derecho de la humanidad a un cielo puro donde brillen las estrellas.

Ley del cielo de Cataluña

En Cataluña, siguiendo el modelo de aplicación de la Ley del Cielo de Canarias, también se aprobó por unanimidad en el año 2001 la primera ley de ámbito autonómico para la protección del medio nocturno. Se trata de la Ley de ordenación ambiental de la iluminación exterior para la protección del cielo nocturno.
Para la elaboración de esta ley se contó con la colaboración de especialistas en el tema que realizaron un estudio exhaustivo previo de la problemática que se quería legislar.
La comisión que llevó a cabo dicho estudio estaba formada por miembros del Departament de Medi Ambient de la Generalitat, la Universitat de Barcelona, la Universitat Politècnica de Catalunya, el colectivo Cel Fosc y agrupaciones astronómicas.
Si bien la ley canaria tiene un aspecto científico que supera al de la ley catalana, esta última presenta un ámbito de actuación muy concreto. Según el propio texto, los objetivos de la ley son los siguientes;
* Mantener al máximo posible las condiciones naturales de las horas nocturnas, en beneficio de la fauna, la flora y los ecosistemas en general.
* Promover la ecoeficiencia mediante el ahorro de energía en el ámbito de las instalaciones y dispositivos de alumbrado exterior e interior, sin hacer peligrar la seguridad.
* Evitar la intrusión lumínica en el entorno doméstico, minimizando las molestias y/o los perjuicios.
* Prevenir y corregir los efectos negativos de la contaminación lumínica sobre la visión del cielo nocturno.

2 comentarios en “Leyes para la protección del cielo

  • Pingback:Leyes para la protección del cielo

  • el 24 febrero, 2012 a las 0:35
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    Muy interesante y apasionado este tema de la Contaminación Lumínica.Sin embargo, tengo una interrogante me agradaría muchisimo me la despejaran;Hasta que nivel o capa de la atmosfera se expande la Contaminación Lumínica?

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