El reino de las galaxias

Si las estrellas conforman los bloques constitutivos de las galaxias, los galaxias conforman los bloques constitutivos del universo que habitamos. Las galaxias son sistemas descomunales de estrellas, gas y polvo en rotación. Las dimensiones de las galaxias exceden nuestra capacidad para concebir las inmensas escalas de tamaño, distancia y tiempo que definen su existencia. El tamaño de las galaxias varía entre el de las enanas, de tan sólo unos pocos miles de años luz de ancho, y el de las colosales galaxias espirales y elípticas, que abarcan varios cientos de miles de años-luz. El número de estrellas que albergan va desde unos pocos millones hasta cantidades tan vastas como un billón de ellas.

La verdadera naturaleza de las galaxias no se tornó manifiesta hasta el histórico hallazgo de estrellas extragalácticas en Andrómeda por parte de Edwin Hubble. Comunicó sus descubrimientos en 1929 y con ellos cambió para siempre el paradigma del universo.

Al igual que las estrellas y las nebulosas, las galaxias se clasifican siguiendo diversos esquemas. El más simple y sencillo responde a su figura. Las galaxias pueden ser de tipo espiral, lenticular, elíptico e irregular. Las galaxias espirales, que conforman mas de la mitad de las galaxias observadas, presentan la estructura más compleja y dinámica, y el mayor grado de orden. Las galaxias espirales cuentan con una figura plana básica, semejante a un platillo volador, pero con una protuberancia central. Los brazos espirales forman un disco plano y bastante fino que rota alrededor del núcleo central. En el interior del disco rotan cantidades descomunales de polvo, gas y estrellas que constituyen las regiones de formación estelar de la galaxia. Las estrellas, cúmulos estelares y nebulosas nacen precisamente dentro de los inmensos brazos espirales. Nuestra Galaxia cuenta con varios brazos espirales bien definidos que reciben los nombres de brazo de Perseo, de Sagitario, de Orión y de la Quilla, entre otros. Nosotros residimos en el brazo de Orión.

Las espirales presentan aspectos muy distintos dependiendo de su orientación en el espacio y de la inclinación que mantenga el disco en relación con la línea de visión. Cuando se ven de las galaxias espirales aparecen con una estructura alargada interrumpida por el oscuro y tenue disco ecuatorial. Cuando se observan de «Frente», la disposición espiral se aprecia con claridad. Por supuesto, existen muchas variaciones entre estos dos extremos dependiendo del ángulo de inclinación.

Una clase especial de galaxias la representan las denominadas galaxias activas. Estas luminosas galaxias liberan cantidades descomunales de energia imposibles de atribuir a procesos estelares. Todas los galaxias activas tienen en común un núcleo activo, una máquina compacta que expele chorros espectaculares de materia gaseosa a alta velocidad. La explicación convencional es que los núcleos activos se deben a agujeros negros supermasivos.

¿Cómo se origina una estructura espiral? La teoría mas aceptada hasta la fecha, desarrollada por C.C. Lin y Frank Shu en 1964, sostiene que a través del disco espiral se propagan «ondas de densidad». Las estrellas giran alrededor del centro galáctico como al doble de la velocidad que la onda de densidad. (Cada rotación completa de las estrellas vecinas al Sol dentro de la Galaxia dura 230 millones de años. El Sol ha dado veinte vueltas alrededor del centro galáctico.) Las estrellas tienden a agruparse entre sí cuando tropiezan con la onda de densidad, lo cual comprime el gas interestelar y da lugar a brotes de formación estelar. Muchos interrogantes relacionados con la dinámica y la evolución de las galaxias carecen aún de respuesta, como qué fue lo que creó las primeras ondas de densidad.

Os recomiendo leer también el artículo:
* La Vía Láctea