Experimento de astronomía 2: Localizar la Estrella Polar

El cielo estrellado es un espectáculo fascinante. Pero hay tantas estrellas que, antes que nada, es necesario aprender a orientarse. Para lograrlo, hay que saber localizar la constelación más famosa, la Osa Mayor. Una vez que la hayamos encontrado, podremos localizar, sin problemas, la Estrella Polar.

Material

– Prismáticos
– Brújula

Localizar la Estrella Polar

Observación

– Elige una noche sin Luna, con un cielo despejado y, sobre todo, sin farolas cerca.
Observa la bóveda estrellada, primero a simple vista y después con unos prismáticos: ¿aparecen las estrellas repartidas uniformemente? ¿Tienen todas la misma luminosidad?
– Busca en dirección norte, con ayuda de la brújula, la constelación de la Osa Mayor (imagen nº 1). Contiene, entre otras, siete estrellas brillantes que parecen formar, si las unimos, la figura de un cazo.
– Traza una línea imaginaria entre las dos estrellas brillantes del «borde del cazo», Dubhe y Merak, y prolonga esa longitud cinco veces hacia el norte, como indica la imagen 2. Has encontrado la Estrella Polar.

Resultados

¡Cuántas estrellas hay! A simple vista, sólo vemos las más cercanas a nosotros (5.000 aproximadamente). Con unos prismáticos, podemos sumar aquellas que son menos luminosas o están más alejadas. ¡Pero aún hay más! Con un instrumento más potente, conseguiríamos ver un número todavía mayor: un telescopio gigante nos permitiría localizar 5.000 millones de estrellas. Las estrellas no están repartidas uniformemente; existen «bultos», estrellas aisladas… En particular, podemos observar, sobre todo en el cielo de verano, la Vía Láctea, una gran franja blanquecina que atraviesa el cielo de lado a lado: es nuestra galaxia, y contiene de 100 a 200 mil millones de estrellas. Como vemos, no todas las estrellas tienen la misma luminosidad y, si acostumbramos nuestros ojos a la oscuridad, podemos comprobar que tampoco tienen el mismo color.

Un apunte sobre las constelaciones

Desde hace largo tiempo, el hombre ha necesitado conectar las estrellas vecinas para formar conjuntos significativos. Las figuras imaginarias así obtenidas reciben el nombre de constelaciones. Nosotros hemos conservado los nombres que les dieron los griegos. El mapa del cielo recoge los nombres de las principales constelaciones y estrellas. Hay nombres de animales conocidos (Camero, Toro, Gran Perro, Osa…), de animales fantásticos (Unicornio, Sagitario, Pegaso…), de héroes y personajes de la Antigüedad (Orión, Andromeda, Perseo, Casiopea…). Algunas estrellas tienen también nombres de origen árabe (Aldebarán, Sirio, Arturo, Deneb, Capella, Rigel, Betelgeuse, Vega…). La posición de las constelaciones en el cielo nos permite orientarnos de noche. Por ejemplo, partiendo de la Osa Mayor, podemos encontrar fácilmente la Estrella Polar, una estrella bastante brillante, aunque no la más brillante como algunos piensan, y que apunta siempre en dirección norte.
También, la posición de las constelaciones nos informa sobre el lugar en que nos encontramos, las estaciones, el mes y la hora de la noche. Un cielo de invierno no es igual que un cielo de verano. La noche en Tenerife no se parece a la noche de Barcelona. Las estrellas se mueven en el cielo, y por eso su aspecto cambia en función de las horas.

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