¿Por qué regresar a la Luna?

Tras décadas olvidada, chinos, rusos y candidatos presidenciales de EE.UU. sitúan al satélite terrestre en el centro de sus planes espaciales

Después de ser relegada al olvido durante décadas, ¿qué interés puede tener el ser humano en viajar de nuevo a su satélite? En primer lugar, según muchos expertos, tarde o temprano la Luna se tendrá que convertir en una plataforma de lanzamiento o de abastecimiento para misiones espaciales hacia otros puntos del Sistema Solar. Dada su menor gravedad, resulta mucho menos costoso en cuanto a energía realizar lanzamientos desde la Luna que desde la Tierra.

Serviría también como ensayo general de cara a futuras colonizaciones en lugares más lejanos. Su cercanía –se encuentra a una distancia media de 384.000 kilómetros- permitiría hacer múltiples probaturas sin necesidad de correr riesgos innecesarios.

Y, cómo no, están también las viejas envidias entre países. Ninguno de ellos, dejará a sus rivales hacerse con el control de un satélite cuyas posibilidades o beneficios son del todo desconocidos aún. “No quisiera ir a la cama bajo la luz de una luna comunista”, avisó el presidente estadounidense Lyndon B. Jhonson ya en la década de los 60.

¿Por qué regresar a la Luna?