Corrientes en chorro

Los patrones de viento en las capas más altas de la atmósfera incluyen grandes células verticales y rotatorias que ayudan a redistribuir el calor lejos del ecuador, hacia latitudes superiores. Normalmente estas células son bastante estables, pero hay ocasiones en las que se deshacen y sufren una modificación. Cuando esto ocurre, su influencia en las estaciones a nivel mundial es más acusada que de costumbre. Inundaciones y sequías periódicas se han relacionado con el comportamiento de algunas de estas corrientes verticales. Auténticos ríos de aire muy veloces, llamados corrientes en chorro, también cruzan a gran velocidad el cielo en su parte más alta, y llegan a alcanzar los 400 km/h. A principios del siglo XX se comenzaron a predecir estas corrientes de forma teórica, pero no fue hasta el conflicto aéreo sobre el Pacífico, sucedido en la segunda guerra mundial, cuando hubo que enfrentarse a ellas desde un punto de vista práctico.

INVISIBLES PERO IMPORTANTES

Las corrientes en chorro están formadas sobre todo por vientos del oeste y son consecuencia de las grandes diferencias de presión y temperatura que se dan en las capas más altas de la atmósfera. En invierno, cuando el contraste de temperatura es mayor, estas corrientes son más acusadas y se desplazan hacia el ecuador; en verano se debilitan y toman dirección a los polos. Las corrientes en chorro son muy rápidas, pero relativamente estrechas: pueden medir miles de kilómetros de largo y no más de uno o dos de ancho. No es raro que una línea larga de nubes indique la presencia de una de estas corrientes; las nubes se forman cuando el aire asciende y gira alrededor de la corriente en chorro. Si las conocen, los pilotos de aviación pueden reducir el tiempo de vuelo «cabalgando» sobre una de ellas.
Una corriente en chorro a vista de pájaro En 1991, la lanzadera Atlantis tomó esta imagen de unas nubes alargadas sobre una corriente en chorro, que se extendían sobre el mar Rojo. En la parte inferior izquierda se ve el río Nilo.

Corriente en chorro