El ciclo de manchas solares

Desde 1851 se sabe que el número de manchas solares tiene una aproximada periodicidad de un promedio de casi once años. Su fraguado en el tiempo muestra una alza relativamente rápida del mínimo al máximo en un lapso de cuatro a cinco años y luego un más lento declinar hasta el siguiente mínimo. En el máximo de las manchas solares puede ser posible ver cien de ellas a la vez. La general alza rápida al máximo y más lento descenso al mínimo es característica de todos los ciclos, pero el lapso de tiempo entre los máximos sucesivos varía de nueve a catorce años.
Si consideramos sólo pares de manchas, hallamos que la linea que une sus centros es casi paralela al ecuador del Sol, y así podemos hablar de una mancha «conductoras» y una «seguidora» en un par. En cualquier ciclo, la polaridad magnética (N o S) de la mancha conductora será la misma para todos los pares de un hemisferio, y justo la inversa en el otro. En el ciclo siguiente, la polaridad de las manchas conductoras será inversa entre los hemisferios de lo que lo fue en el precedente.

En el comienzo de un nuevo ciclo de mínima, las nuevas manchas aparecerán en pequeño número alrededor de la latitud 30 grados en ambos hemisferios. A medida que progresa el ciclo y aumenta el número de manchas desaparecen las más viejas y aparecen otras nuevas en latitudes progresivamente más bajas, con el resultado de que durante un ciclo el promedio de la latitud de las manchas disminuye en unos cinco grados al final de éste. Hacia el final de un ciclo hay una imbricación de unos dos o tres años entre los ciclos; durante este tiempo se pueden ver manchas del antiguo ciclo alrededor de los cinco grados de latitud y manchas del nuevo alrededor de los treinta grados.

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