Juan Miguel González Mármol presenta astroyciencia.com: Astronomía y ciencia.






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Los planetas extrasolares
Los Planetas Extrasolares

Oberón: Luna de Urano
Oberón: Luna de Urano

Historia de la constelación de La Dorada
Constelación de la Dorada


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Eventos astronómicos de Marzo de 2017

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Publicado por Juan Miguel


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En la mitología romana, el mes de marzo estaba dedicado a Marte. El dios de la guerra era odiado por los humanos y las divinidades al representar la figura de la violencia, acompañada siempre de su séquito de odio, espanto y discordia.

Etimológicamente, el nombre del mes procede de Martius, el término en latín que designaba al dios porque los romanos creían que en marzo comenzaba una temporada óptima para las batallas.

Aunque es imposible saber si esta consideración sobre el mes de la guerra se mantiene a día de hoy, lo cierto es que marzo es un buen período para los aficionados a mirar el cielo.

El calendario de eventos astronómicos de 2017 recuerda los fenómenos más destacados durante los próximos treinta días. Estos serán los eventos más importantes:

El calendario astronómico de marzo de 2017 cuenta entre sus efemérides con el aniversario del descubrimiento de los anillos de Urano. El 10 de marzo de 1977, dos equipos del Kuiper Airborne Observatory y el Perth Observatory determinaron que Urano poseía un sistema de anillos similar al que presenta Saturno.

En 1986, la misión Voyager-2 retrató de cerca el planeta, y gracias a estas imágenes, los científicos pudieron identificar trece anillos alrededor de Urano. Posteriormente, se anunció el hallazgo de dos anillos más. El próximo 10 de marzo se conmemora un descubrimiento que cambió nuestra comprensión sobre uno de los mundos vecinos del sistema solar.

Lluvia de estrellas

El 14 de marzo es el mejor día para disfrutar de la lluvia de estrellas que anticipa el comienzo de la primavera. El espectáculo estelar de las virgínidas agrupa en realidad a más de diez eventos celestes que proceden de la constelación de Virgo. El fenómeno será visible tanto desde el hemisferio norte como desde el hemisferio sur del planeta.

La Luna en Marzo

La Luna estará en conjunción con Venus y Marte el día 1 de marzo, lo que implica que nuestro satélite estará en la misma longitud celeste que los dos planetas observados desde la Tierra.

El 3 de marzo, cuarenta y ocho horas después, la Luna estará en el perigeo, es decir, en el punto más cercano a la Tierra, por lo que se situará a “solo” 369.123 kilómetros en su órbita alrededor de la Tierra.

A finales de marzo, el día 30, se volverá a localizar en el perigeo a 363.846 kilómetros al haber completado el satélite una vuelta más alrededor de nuestro planeta.

El próximo 12 de marzo, la Luna estará en fase llena. Dos días más tarde, el satélite estará en conjunción con Marte; mientras que el día 20 la Luna estará en conjunción con Saturno, el día 27 con Venus y el 30, en conjunción con Marte.

En su recorrido alrededor de la Tierra, el satélite se situará en el apogeo el próximo 18 de marzo, en otras palabras, se encontrará en el punto más alejado de nuestro planeta, a 404.624 kilómetros. Aunque las diferencias de tamaño por la distinta distancia apenas serán percibidas por aquellos que miren al cielo.

Los planetas en Marzo

Mercurio: Durante la primera semana de marzo Mercurio se aproxima rápidamente al Sol, con quien entrará en conjunción el día 7, para poco a poco ir separándose de él hasta que a partir del comienzo de la segunda quincena será posible observarlo al atardecer, eso sí muy bajo en el horizonte oeste.

Venus: El mes de marzo continúa la tendencia del mes anterior. Nos ofrece a Venus visible desde el atardecer, aunque cada vez más cerca del horizonte, lo que va a ir acortando el tiempo que vamos a poder contemplarlo. A primeros de mes su ocaso se producirá a las 21:50, hora que se irá recortando paulatinamente conforme se acerca al Sol hasta que el día 25 se sitúe a tan sólo 0.28 UA en su recorrido por delante del Sol visto desde nuestra perspectiva (conjunción inferior) quedando enmascarado el planeta por el brillo del Sol durante lo que resta del mes.

Marte: Visible en el cielo desde el atardecer hasta su ocaso, que el día 1 se producirá a las 22:40 para irse adelantando menos de un minuto cada día. El cambio de horario que se producirá el día 26 nos va a permitir terminar el més viendo el ocaso de Marte más tarde que al comienzo del mismo, pero esto es engañoso, ya que también anochece una hora más tarde, por lo que el tiempo real de observación del planeta será cada vez menor.

Júpiter: Durante el mes de marzo Júpiter comenzará a ser visible en las primeras horas de la noche para permanecer en el cielo hasta después del alba, momento en el que será el brillo del Sol el que impida su observación.

Saturno: El orto del planeta se producirá en un intervalo que va desde las 3:42 del primer día del mes hasta las 2:48 del último día del mismo. Al igual que ocurre con Júpiter permanecerá en el cielo hasta bastante después del amanecer, por lo que será la luz del Sol la que impida observar el planeta.

Urano: Será visible desde el atardecer hasta su orto, que ocurrirá en torno a las 22:30 del primer día del mes y las 21:39 del último día del mismo.

Neptuno: Neptuno no será visible en el mes de marzo, dada su cercanía al Sol, ya que entrará en conjunción con él el día 2. Durante los últimos días del mes podremos comenzar a buscarlo de nuevo justo antes del amanecer en el horizonte este.

La llegada de la primavera y el otoño

El calendario de la astronomía en marzo incluye otro evento importante para el próximo 20 de marzo. Será entonces, en el hemisferio norte, cuando ocurra el equinoccio de primavera, mientras que en el hemisferio sur del planeta disfrutarán del equinoccio de otoño.

Una fecha importante que supone el cambio de la estación del año, unos para disfrutar de mejores temperaturas y árboles en flor, otros para volver al frío y las lluvias típicas de la época otoñal.

Por último, durante la madrugada del sábado 25 al domingo 26 de marzo se producirá en España el cambio de hora para comenzar el horario de verano, según lo dispuesto en la Directiva 2000/84/CE y el Real Decreto 236/2002. La medida implica perder una hora de sueño, una modificación que apenas tiene impacto en nuestro organismo, según los expertos.

La observación de las galaxias

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Publicado por Juan Miguel


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Sin duda, el astrónomo aficionado tiene en las galaxias el objeto celeste menos agradecido con la observación astronómica, pero no por ello debe dejar a un lado su estudio. Además de las Nubes de Magallanes, que destacan sobre el cielo austral para los observadores del hemisferio sur, sólo otras dos galaxias pueden verse sin ayuda óptica: M 31 en Andrómeda y M 33 en el Triángulo, visibles la mayor parte del año desde todo el hemisferio norte.

M 31 y M 33 se hallan muy cercanas en el cielo. Para la primera, dado que Andrómeda es una constelación difícil de reconocer, el observador debe buscarla entre la W característica de la constelación de Casiopea y el gran cuadrado de la constelación de Pegaso. Desde cualquier zona con buen cielo rápidamente la detectaremos como una nube minúscula suspendida en la bóveda celeste, y en determinadas noches de excepcional transparencia en áreas de gran altitud – a partir de 1000 metros – incluso adivinaremos su forma espiral.

Galaxia del TriánguloLa visión de M 31 con unos prismáticos de gran potencia, como unos 11 x 80, es magnífica, ya que apreciaremos numerosos detalles y al disponer de un gran campo veremos junto a ella a sus dos galaxias satélites elípticas: NGC 205 y NGC 224 (M 32). Con un telescopio la visión en detalle será mejor, pero no podremos ver a las tres galaxias juntas salvo que utilicemos muy pocos aumentos, ya que el campo óptico es mucho más restringido. Debe tenerse en cuenta, además, que M 31 es tan grande que abarca en el cielo más de 2,5 grados.

M 33 es mucho menos favorable para la observación. Con un brillo próximo a magnitud 6, la galaxia del Triángulo se halla en el límite de visibilidad para el ojo humano y sólo en las noches diáfanas se percibe difusamente. Utilizando un telescopio pequeño la veremos como un manchón todavía difuso, cuyos detalles quedan reservados a instrumentos de gran diámetro que nos mostrarán su peculiar forma de espiral.

M 81 y M 82 son todo un reto para el observador. Se hallan en un área del firmamento bastante vacía de estrellas en la constelación de la Osa Mayor, muy cerca del polo norte celeste. Además de ser esquivas, muchas veces la búsqueda se ve entorpecida al utilizar telescopios ecuatoriales por la dificultad para orientar bien el instrumento, pero una vez localizadas ofrecen uno de los paisajes extragalácticos más insólitos. M 81 y M 82 aparecen perfectamente visibles y juntas en el ocular, dando lugar a una de las imágenes más constrastadas que puede observarse, ya que la primera es una espiral y la segunda tiene aspecto alargado que se debe a que pertenece al tipo de galaxias irregulares.

Vistas con un refractor de 80 milímetros, M 81 aparece redondeada y M 82 como un pequeño trazo alargado. El uso de instrumentos mayores nos permitirá apreciar que ésta tiene un pasillo oscuro que la divide en dos. Pese a que no son brillantes, su observación se ve favorecida porque están en un área del firmamento que no es muy rica en estrellas, y si el lugar de observación es el adecuado, ello se traduce en una buena imagen de ambas sobre un fondo de cielo muy oscuro y, por tanto, con un excelente contraste.

M 101 es una hermosa galaxia espiral que también se halla en la constelación de la Osa Mayor. Es un objeto relativamente grande, de 22 minutos de diámetro angular, aunque para verla bien hacen falta instrumentos de mediana potencia. Lo mismo le ocurre a la galaxia del Torbellino, en la constelación de los Perros de Caza. Fue catalogada por Charles Messier como el objeto M 51 de su catálogo y tiene el número 5194 del NGC. Aunque por su mayor lejanía la vemos más pequeña, se trata de una espiral de tamaño real similar al de M 31, y su aspecto más llamativo es que está unida por un gran brazo exterior a otra galaxia satélite mucho más pequeña. Los telescopios pequeños pueden mostrarnos a ambas.

Galaxia espiral del Sombrero (M104)

Entre las galaxias más peculiares figura M 104, a la que se ha llamado la galaxia del Sombrero. Se ve prácticamente de canto en Virgo y los telescopios la muestran como una mancha ovalada, aunque las fotografías reflejan un gran sendero de polvo que la rodea en forma de anillo y es el que le da la forma característica que le ha hecho merecer tal nombre.

M 87 también está en Virgo y su forma elíptica aparece con una pequeña protuberancia a causa de la existencia de un chorro de gas que sobresale de ella. Los telescopios pequeños, no obstante, apenas revelan detalles, ya que se trata de un objeto de escaso tamaño angular.

En la Cabellera de Berenice se halla la galaxia Ojo Negro (M 64), una espiral que aparece ladeada y que a pesar de que es relativamente brillante se ve como un objeto muy pequeño. Debe su nombre al pasillo oscuro que la recorre y que le da un aspecto ocular.

PRINCIPALES GALAXIAS DEL GRUPO LOCAL

DENOMINACIÓN TIPO DIÁMETRO (KPC*) DISTANCIA (Kpc)
Gran Nube de Magallanes Irregular 7 52
Pequeña Nube de Magallanes Irregular 3 63
Galaxia de Andrómeda (M 31) Espiral 16 670
NGC 221 Elíptica 1 660
NGC 205 Elíptica 2 640
Galaxia del Triángulo (M 33) Espiral 6 730
Sculptor Elíptica 1 85
Fornax Elíptica 2 170
Leo I Elíptica 1 230
* Kpc: Kiloparsec

Tabla de los principales asteroides

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Asteroide Gaspra

Para el astrónomo aficionado, sólo una veintena de asteroides del cinturón que hay entre Marte y Júpiter quedan visibles a su alcance. Vesta, el más brillante, tiene una magnitud de 5,1 y, por tanto, es visible a ojo desnudo en condiciones favorables. Los demás cuyo estudio también es factible, tienen todos magnitudes superiores a la 6, por lo que rebasan el límite de brillo que nuestra vista es capaz de percibir.

PRINCIPALES ASTEROIDES

NOMBRE DÍAMETRO (KM) MAGNITUD VISUAL
Ceres 1.000 6,7
Palas 610 6,4
Vesta 537 5,1
Juno 230 7,5
Iris 210 6,7
Eunomia 270 5,8

Guía para fotografiar el cielo diurno

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El éxito en la fotografía del cielo diurno depende en buena medida de la comprensión de la naturaleza de la misma luz. Aunque se la suele describir como luz blanca, es una mezcla de diferentes longitudes de onda que cuando se separan, por ejemplo al atravesar las gotitas de agua de la atmósfera, despliegan sus distintos colores en un arco iris. Hay otros factores, como la hora del día y la época del año, que afectan así mismo al aspecto de la luz y, por consiguiente, al de los objetos iluminados.

fotografiar-cielo

La práctica totalidad de las cámaras fotográficas son adecuadas para las tomas con luz diurna. Lo más conveniente es que se traten de cámaras reflex capaces de admitir diferentes objetivos, desde un gran angular de 24 mm para las panorámicas a cielo abierto, hasta un teleobjetivo de 200 mm para captar las formaciones de nubes lejanas.

Los filtros que suelen utilizarse son:
Uno UV (ultravioleta), incoloro, destinado a minimizar los efectos de la bruma atmosférica.
Otro polarizador para eliminar de la escena la luz polarizada que reduce el contraste.
Y una serie de filtros amarillos, rojos y verdes de diferentes intensidades para incrementar el contraste entre las nubes y el cielo.

Las fotografías que se obtienen del cielo suelen ser decepcionantes, faltas de contraste y sin rasgos característicos. El contraste depende del tipo de nubes, la dirección de la luz y el tiempo de exposición ajustado en la cámara. Al medir la luz debe ponerse cuidado para excluir al Sol, aunque sea a través de la pantalla de nuestra cámara, recordamos que los daños en la vista pueden ser irreparables. Cuando el astro se encuentra parcialmente oculto, resulta también peligroso e indicará en el fotómetro que dejará la mayor parte de la escena subexpuesta.

Uno de los tipos de nubes más sencillos de fotografiar son los cúmulos brillantes que, a menudo, se presentan frente a un cielo de color azul intenso. Más difíciles resultan los cirros, que suelen formarse en cielos pálidos. Los nimbos bajos son los que con mayor frecuencia causan problemas. Estas nubes grises carecen de brillo, no se modelan y se reproducen en la imagen como si fueran planas. Disparar hacia las nubes del horizonte es complicado, pues el horizonte tiende a aclararse sobreexponiendo también la imagen, deberas ajustar la exposición más baja de lo normal.

Imagen extraída de mi galería de Flickr

A veces puede aprovecharse la neblina atmosférica para obtener buenos efectos y como indicador de profundidad y de perspectiva en las imágenes, pero lo que hace con mayor frecuencia es oscurecer el verdadero tema. Sin embargo, hay momentos del día en los que se la puede evitar. Esas brumas tienden a aumentar cuando el Sol calienta la atmósfera, por lo que conviene tomar las fotografías en las primeras horas, después del amanecer, y hacia el final de la jornada.

Muchas fotos de gran efecto dependen de estar en el lugar adecuado en el momento preciso. La iluminación, por ejemplo, no resulta difícil de registrar, pero serán necesarios un trípode y ajustar el tiempo de la fotografía. El uso de flash en fotografía diurna no es aconsejable, siendo únicamente positivo el uso del flash a primeras y últimas horas del día para rellenar con algo de luz nuestra imagen, usando una abertura de f11.

Adaptación a la oscuridad

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Nos pide nuestro amigo Ruben que hablemos sobre la adaptación del ojo a la oscuridad.

Como ya he publicado en otros artículos, para cualquier aficionado a la astronomía que se esté iniciando la mejor manera de observar el cielo nocturno es a simple vista en algún lugar oscuro. Pero para ellos y sobre todo si provenimos de una ciudad llena de contaminación lumínica primero tendremos que acostumbrar nuestros ojos a la oscuridad, y a esto lo llamamos adaptación a la oscuridad, ¿qué significa?, ¿cuánto tiempo es necesario antes de comenzar la observación?… Pues vamos a ello:

luces-rojas-observacion-astronomia

La adaptación a la oscuridad es la sensibilidad creciente del ojo a la luz en condiciones de oscuridad. Tiene su origen en los cambios químicos del ojo, y son necesarios al menos 20 minutos para completarse. La adaptación a la oscuridad se invierte cuando el ojo es expuesto de nuevo a la luz brillante, completamente en el caso de que la luz sea azul o violeta y sólo parcialmente en el caso de que sea roja. Es por esta razón por la que los observadores utilizan luces rojas difusas para examinar cartas celestes, etc…

Si os estáis iniciando en la astronomía y lo que queréis es observar el cielo nocturno, os recomiendo leer estos artículos porque seguro que os resultan muy útiles:

Como empezar a observar el cielo nocturno
Primera sesión de astronomía para convertirse en aficionado
Astronomía a simple vista
Observar las estrellas bajo un cielo oscuro
Las cinco reglas de oro para observar el cielo nocturno en la ciudad
Trabajar con las estrellas
Contaminación Lumínica

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