Juan Miguel González Mármol presenta astroyciencia.com: Astronomía y ciencia.






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Phobos: luna de Marte
Phobos: Luna de Marte

Observación de la Luna en cuarto creciente
Cuarto creciente Lunar

Apolo 9
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La observación de las galaxias

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Publicado por Juan Miguel


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Sin duda, el astrónomo aficionado tiene en las galaxias el objeto celeste menos agradecido con la observación astronómica, pero no por ello debe dejar a un lado su estudio. Además de las Nubes de Magallanes, que destacan sobre el cielo austral para los observadores del hemisferio sur, sólo otras dos galaxias pueden verse sin ayuda óptica: M 31 en Andrómeda y M 33 en el Triángulo, visibles la mayor parte del año desde todo el hemisferio norte.

M 31 y M 33 se hallan muy cercanas en el cielo. Para la primera, dado que Andrómeda es una constelación difícil de reconocer, el observador debe buscarla entre la W característica de la constelación de Casiopea y el gran cuadrado de la constelación de Pegaso. Desde cualquier zona con buen cielo rápidamente la detectaremos como una nube minúscula suspendida en la bóveda celeste, y en determinadas noches de excepcional transparencia en áreas de gran altitud – a partir de 1000 metros – incluso adivinaremos su forma espiral.

Galaxia del TriánguloLa visión de M 31 con unos prismáticos de gran potencia, como unos 11 x 80, es magnífica, ya que apreciaremos numerosos detalles y al disponer de un gran campo veremos junto a ella a sus dos galaxias satélites elípticas: NGC 205 y NGC 224 (M 32). Con un telescopio la visión en detalle será mejor, pero no podremos ver a las tres galaxias juntas salvo que utilicemos muy pocos aumentos, ya que el campo óptico es mucho más restringido. Debe tenerse en cuenta, además, que M 31 es tan grande que abarca en el cielo más de 2,5 grados.

M 33 es mucho menos favorable para la observación. Con un brillo próximo a magnitud 6, la galaxia del Triángulo se halla en el límite de visibilidad para el ojo humano y sólo en las noches diáfanas se percibe difusamente. Utilizando un telescopio pequeño la veremos como un manchón todavía difuso, cuyos detalles quedan reservados a instrumentos de gran diámetro que nos mostrarán su peculiar forma de espiral.

M 81 y M 82 son todo un reto para el observador. Se hallan en un área del firmamento bastante vacía de estrellas en la constelación de la Osa Mayor, muy cerca del polo norte celeste. Además de ser esquivas, muchas veces la búsqueda se ve entorpecida al utilizar telescopios ecuatoriales por la dificultad para orientar bien el instrumento, pero una vez localizadas ofrecen uno de los paisajes extragalácticos más insólitos. M 81 y M 82 aparecen perfectamente visibles y juntas en el ocular, dando lugar a una de las imágenes más constrastadas que puede observarse, ya que la primera es una espiral y la segunda tiene aspecto alargado que se debe a que pertenece al tipo de galaxias irregulares.

Vistas con un refractor de 80 milímetros, M 81 aparece redondeada y M 82 como un pequeño trazo alargado. El uso de instrumentos mayores nos permitirá apreciar que ésta tiene un pasillo oscuro que la divide en dos. Pese a que no son brillantes, su observación se ve favorecida porque están en un área del firmamento que no es muy rica en estrellas, y si el lugar de observación es el adecuado, ello se traduce en una buena imagen de ambas sobre un fondo de cielo muy oscuro y, por tanto, con un excelente contraste.

M 101 es una hermosa galaxia espiral que también se halla en la constelación de la Osa Mayor. Es un objeto relativamente grande, de 22 minutos de diámetro angular, aunque para verla bien hacen falta instrumentos de mediana potencia. Lo mismo le ocurre a la galaxia del Torbellino, en la constelación de los Perros de Caza. Fue catalogada por Charles Messier como el objeto M 51 de su catálogo y tiene el número 5194 del NGC. Aunque por su mayor lejanía la vemos más pequeña, se trata de una espiral de tamaño real similar al de M 31, y su aspecto más llamativo es que está unida por un gran brazo exterior a otra galaxia satélite mucho más pequeña. Los telescopios pequeños pueden mostrarnos a ambas.

Galaxia espiral del Sombrero (M104)

Entre las galaxias más peculiares figura M 104, a la que se ha llamado la galaxia del Sombrero. Se ve prácticamente de canto en Virgo y los telescopios la muestran como una mancha ovalada, aunque las fotografías reflejan un gran sendero de polvo que la rodea en forma de anillo y es el que le da la forma característica que le ha hecho merecer tal nombre.

M 87 también está en Virgo y su forma elíptica aparece con una pequeña protuberancia a causa de la existencia de un chorro de gas que sobresale de ella. Los telescopios pequeños, no obstante, apenas revelan detalles, ya que se trata de un objeto de escaso tamaño angular.

En la Cabellera de Berenice se halla la galaxia Ojo Negro (M 64), una espiral que aparece ladeada y que a pesar de que es relativamente brillante se ve como un objeto muy pequeño. Debe su nombre al pasillo oscuro que la recorre y que le da un aspecto ocular.


PRINCIPALES GALAXIAS DEL GRUPO LOCAL

DENOMINACIÓN TIPO DIÁMETRO (KPC*) DISTANCIA (Kpc)
Gran Nube de Magallanes Irregular 7 52
Pequeña Nube de Magallanes Irregular 3 63
Galaxia de Andrómeda (M 31) Espiral 16 670
NGC 221 Elíptica 1 660
NGC 205 Elíptica 2 640
Galaxia del Triángulo (M 33) Espiral 6 730
Sculptor Elíptica 1 85
Fornax Elíptica 2 170
Leo I Elíptica 1 230
* Kpc: Kiloparsec

Tabla de los principales asteroides

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Asteroide Gaspra

Para el astrónomo aficionado, sólo una veintena de asteroides del cinturón que hay entre Marte y Júpiter quedan visibles a su alcance. Vesta, el más brillante, tiene una magnitud de 5,1 y, por tanto, es visible a ojo desnudo en condiciones favorables. Los demás cuyo estudio también es factible, tienen todos magnitudes superiores a la 6, por lo que rebasan el límite de brillo que nuestra vista es capaz de percibir.


PRINCIPALES ASTEROIDES

NOMBRE DÍAMETRO (KM) MAGNITUD VISUAL
Ceres 1.000 6,7
Palas 610 6,4
Vesta 537 5,1
Juno 230 7,5
Iris 210 6,7
Eunomia 270 5,8

Guía para fotografiar el cielo diurno

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Publicado por Juan Miguel


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El éxito en la fotografía del cielo diurno depende en buena medida de la comprensión de la naturaleza de la misma luz. Aunque se la suele describir como luz blanca, es una mezcla de diferentes longitudes de onda que cuando se separan, por ejemplo al atravesar las gotitas de agua de la atmósfera, despliegan sus distintos colores en un arco iris. Hay otros factores, como la hora del día y la época del año, que afectan así mismo al aspecto de la luz y, por consiguiente, al de los objetos iluminados.

fotografiar-cielo

La práctica totalidad de las cámaras fotográficas son adecuadas para las tomas con luz diurna. Lo más conveniente es que se traten de cámaras reflex capaces de admitir diferentes objetivos, desde un gran angular de 24 mm para las panorámicas a cielo abierto, hasta un teleobjetivo de 200 mm para captar las formaciones de nubes lejanas.

Los filtros que suelen utilizarse son:
Uno UV (ultravioleta), incoloro, destinado a minimizar los efectos de la bruma atmosférica.
Otro polarizador para eliminar de la escena la luz polarizada que reduce el contraste.
Y una serie de filtros amarillos, rojos y verdes de diferentes intensidades para incrementar el contraste entre las nubes y el cielo.

Las fotografías que se obtienen del cielo suelen ser decepcionantes, faltas de contraste y sin rasgos característicos. El contraste depende del tipo de nubes, la dirección de la luz y el tiempo de exposición ajustado en la cámara. Al medir la luz debe ponerse cuidado para excluir al Sol, aunque sea a través de la pantalla de nuestra cámara, recordamos que los daños en la vista pueden ser irreparables. Cuando el astro se encuentra parcialmente oculto, resulta también peligroso e indicará en el fotómetro que dejará la mayor parte de la escena subexpuesta.

Uno de los tipos de nubes más sencillos de fotografiar son los cúmulos brillantes que, a menudo, se presentan frente a un cielo de color azul intenso. Más difíciles resultan los cirros, que suelen formarse en cielos pálidos. Los nimbos bajos son los que con mayor frecuencia causan problemas. Estas nubes grises carecen de brillo, no se modelan y se reproducen en la imagen como si fueran planas. Disparar hacia las nubes del horizonte es complicado, pues el horizonte tiende a aclararse sobreexponiendo también la imagen, deberas ajustar la exposición más baja de lo normal.

Imagen extraída de mi galería de Flickr

A veces puede aprovecharse la neblina atmosférica para obtener buenos efectos y como indicador de profundidad y de perspectiva en las imágenes, pero lo que hace con mayor frecuencia es oscurecer el verdadero tema. Sin embargo, hay momentos del día en los que se la puede evitar. Esas brumas tienden a aumentar cuando el Sol calienta la atmósfera, por lo que conviene tomar las fotografías en las primeras horas, después del amanecer, y hacia el final de la jornada.

Muchas fotos de gran efecto dependen de estar en el lugar adecuado en el momento preciso. La iluminación, por ejemplo, no resulta difícil de registrar, pero serán necesarios un trípode y ajustar el tiempo de la fotografía. El uso de flash en fotografía diurna no es aconsejable, siendo únicamente positivo el uso del flash a primeras y últimas horas del día para rellenar con algo de luz nuestra imagen, usando una abertura de f11.

Adaptación a la oscuridad

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Publicado por Juan Miguel


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Nos pide nuestro amigo Ruben que hablemos sobre la adaptación del ojo a la oscuridad.

Como ya he publicado en otros artículos, para cualquier aficionado a la astronomía que se esté iniciando la mejor manera de observar el cielo nocturno es a simple vista en algún lugar oscuro. Pero para ellos y sobre todo si provenimos de una ciudad llena de contaminación lumínica primero tendremos que acostumbrar nuestros ojos a la oscuridad, y a esto lo llamamos adaptación a la oscuridad, ¿qué significa?, ¿cuánto tiempo es necesario antes de comenzar la observación?… Pues vamos a ello:

luces-rojas-observacion-astronomia

La adaptación a la oscuridad es la sensibilidad creciente del ojo a la luz en condiciones de oscuridad. Tiene su origen en los cambios químicos del ojo, y son necesarios al menos 20 minutos para completarse. La adaptación a la oscuridad se invierte cuando el ojo es expuesto de nuevo a la luz brillante, completamente en el caso de que la luz sea azul o violeta y sólo parcialmente en el caso de que sea roja. Es por esta razón por la que los observadores utilizan luces rojas difusas para examinar cartas celestes, etc…

Si os estáis iniciando en la astronomía y lo que queréis es observar el cielo nocturno, os recomiendo leer estos artículos porque seguro que os resultan muy útiles:

Como empezar a observar el cielo nocturno
Primera sesión de astronomía para convertirse en aficionado
Astronomía a simple vista
Observar las estrellas bajo un cielo oscuro
Las cinco reglas de oro para observar el cielo nocturno en la ciudad
Trabajar con las estrellas
Contaminación Lumínica

**Utiliza Facebook para mandar tus consultas.

Cómo observar el Sol de una forma segura

Categoría: Guías y planisferios | 2 Comentarios »

Publicado por Juan Miguel


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Ahora que se acerca el tránsito de Venus frente al Sol, seguro que estamos pensando ¿Cómo puedo observarlo sin dañarme la vista? Os voy a dar un par de técnicas. Os recuerdo que jamás debéis tratar de observar el Sol directamente porque los daños son irreparables.

Observar el Sol no es dificil, pero requiere algunas precauciones muy rigurosas. Existen dos métodos que le garantizarán una observación totalmente segura.

– El método por proyección:

Es el método «barato», ya que no requiere ningún accesorio aparte de un cartón blanco. Basta con dirigir el instrumento provisto de un ocular medio en dirección al Sol y recibir la imagen sobre un cartón blanco colocado por detrás del ocular. Para apuntar al Sol, observe la silueta del tubo del instrumento sobre el cartón (o sobre el suelo) de modo que obtenga la menor sombra posible, en el centro de la cual aparecerá el disco claro de la imagen solar. Recuerde QUE NO DEBE MIRAR NUNCA POR EL BUSCADOR DEL INSTRUMENTO.
Tápelo con papel de aluminio para que no se queme el retículo. También se vende una pequeña pantalla que puede montarse perpendicularmente en el eje óptico del instrumento para proyectar la imagen del Sol a través del tubo acodado de dicho instrumento.

La ventaja de este método es esencialmente la de permitir que varias personas observen a la vez.
El método por proyección se extendió principalmente entre los poseedores de refractores o telescopios de tipo Newton. Los telescopios Schmidt-Cassegrain se acomodan con dificultad a este procedimiento, por lo que es preferible el uso de filtros de abertura completa.

Observar el sol por el método de proyección
El método de observación por proyección tiene la ventaja de ser barato y permitir que varias personas observen al mismo tiempo.

Observar el Sol por el método estenopo
Un método muy sencillo consiste en hacer un diminuto agujero con una aguja en una ca¡a de zapatos y observar la imagen del Sol en lo tapa. Este principio recibe el nombre de estenopo.

– El método con filtro de abertura completa:

Los pequeños instrumentos suelen venderse equipados con un pequeño filtro solar (llamado «filtro Sun») que debe fijarse delante del ocular. Dado que este filtro se coloca cerca del foco del instrumento, a veces tiende a calentarse y a agrietarse (incluso a estallar) por el efecto del calor, lo que provoca una violenta entrada del flujo de luz en el ojo. Por ello recomendamos NO UTILIZAR este tipo de filtro. Es mucho más eficaz y no entraña ningún tipo de peligro el filtro solar de abertura completa de Alnico que se coloca delante del instrumento. Se trata de un disco de cristal óptico recubierto de una fina capa de níquel-cromo de densidad 5 que tan sólo deja pasar 1/100.000 de la luz.


Observar el Sol con un filtro Thousand Oak
El filtro de abertura completa constituye la mejor solución para los que deseen conciliar seguridad y alta definición visual. En la imagen, un filtro Thousand Oak Optical aplicado a un telescopio Meade ETX 90.

Este es el único filtro TOTALMENTE seguro. Otro filtro de densidad 4, llamado «fotográfico» está concebido para dejar pasar sólo 1/10.000 de la luz; no debe ser utilizado directamente para la observación visual, sólo en caso de que considere la fotografía solar, con un prefiltro en el ocular.

Las marcas americanas JMB y Thousand Oak Optical ofrecen filtros de distintos diámetros adaptables a todos los instrumentos del mercado. Los precios varian en función del diámetro, de 80 a 300 euros aproximadamente (por ejemplo, un Meade ETX 90 cuesta unos 110 euros). Existe también un filtro en polímero, especialmente concebido para su utilización en astronomía. Consiste en una fina hoja aluminizada que se extiende como una piel de tambor delante del instrumento. La calidad óptica de este filtro es menor, pero es bastante más barato que los Alnico, lo que lo hace aconsejable para los que sólo deseen observar el Sol ocasionalmente. Nunca intente fabricarse sus filtros con embalajes de tipo Mylar alimentarios o con mantas de supervivencia, que dejan pasar en gran medida los UV (y que de todas formas son bastante mediocres en términos ópticos). Para apuntar al Sol (sin mirar por el buscador), haga lo mismo que con el método por proyección.

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