Juan Miguel González Mármol presenta astroyciencia.com: Astronomía y ciencia.






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Una colosal nube de gas, colisionará contra la Vía Láctea
Nube de Smith apunto de colisionar con nuestra galaxia

Historia de la constelación de Andrómeda
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Equinoccios y Solsticios de la Tierra
Equinoccios y Solsticios de la Tierra


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El Top 5 de los Meteoritos

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Publicado por Juan Miguel


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A través de Facebook nos preguntan cuales han sido los meteoritos más grandes caídos en la Tierra. Bueno pues hagamos el recorrido hasta llegar al número 1:

5. Bacubirito

Lugar: Se encuentra expuesto en el Centro de Ciencias de la construcción en Culiacán, al noroeste de México.

Especificaciones: El meteorito Bacubirito pesa 24 toneladas, siendo mucho más pequeño que los siguientes de la lista, tiene una longitud de 14 metros de ancho, siendo uno de los más largos que se han encontrado.

Origen: El meteorito fue descubierto en 1863 por el geólogo Gilbert Ellis Bailey y esta considerado como uno de los atractivos turísticos más famosos de México.

meteorito-bacubirito

4. Ahnighito, también conocido como la Carpa

Lugar: Museo Americano de Historia Natural en Nueva York

Especificaciones: Ahnighito pesa 31 toneladas y es el meteorito más grande jamás movido por el hombre.

Origen: El Ahnighito es un fragmento del enorme meteorito del Cabo York, que se cree que golpeó la Tierra hace más de 10.000 años en un área que ahora es el noroeste de Groenlandia. A pesar de que una vez perteneció a la tribu indígena inuit, el pedazo de hierro fué codiciado por muchas personas diferentes. No fue hasta 1897 cuando el explorador Sir John Ross arriesgó todo para llevarlo a Nueva York. Deslizandolo a base de fuerza manual hasta su barco, esta fue una de las últimas batallas que ganó el hombre a la naturaleza.

meteorito-ahnighito

3. Meteorito Willamette

Lugar: Museo Americano de Historia Natural en Nueva York

Especificaciones: Con un peso de 15,5 toneladas, el meteorito Willamette es el más grande que se ha encontrado en los Estados Unidos. También es el sexto más grande en el mundo.

Origen: Aunque fué descubierto en Oregon en 1902 por un minero llamado Ellis Hughes, se cree que el meteorito se estrelló contra la Tierra hace un millón de años, como resultado de un núcleo de hierro-níquel de un planeta o luna roto en una colisión estelar. Es venerado por una tribu indígena norteamericana conocida como los Chinook Clackamas, que vivieron en Willamette Valley antes de la colonización europea.

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2. Meteorito El Chaco

Lugar: Después de un intento de mover la roca a Alemania, los ciudadanos y científicos Argentinos bloquearon la maniobra en, Chaco y el resto de las piezas permanecen en la provincia de El Chaco, al noreste de Argentina.

Especificaciones: El meteorito El Chaco es uno de los muchos fragmentos que conforman el Campo del Cielo, una acumulación de meteoritos de hierro. Aunque pese más de 37 toneladas, no es sólo el mayor fragmento de este grupo, pero es el segundo meteorito de una sola pieza en el ranking mundial.

Origen: Se estima que el meteorito aterrizó en el noreste de Argentina como parte de una lluvia de meteoritos en algún momento entre 4.000 y 5.000 años atrás.

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1. Meteorito Hoba

Lugar: Justo donde aterrizó, en Namibia, Sudáfrica. Fue declarado Monumento Nacional en 1955.

Características: Este es el meteorito más grande que se ha encontrado de una pieza, y el mayor trozo de hierro de origen natural que se haya descubierto sobre la faz de la Tierra. El Hoba pesa 60 toneladas y mide unos tres metros de ancho por tres metros de largo, con una profundidad de tres pies.

Origen: Se estima que el Hoba cayó en la atmósfera de la Tierra hace 80.000 años, pero no fue descubierto hasta que un granjero se encontró con él en 1920. A pesar de su tamaño, el meteorito no dejó ningún cráter de impacto, cuestión que los científicos todavía están tratando de explicar. Muchos creen que la combinación de su forma y la atmósfera de la Tierra disminuyeron significativamente su velocidad antes del impacto.

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Viajando hacia atrás en el tiempo hasta el Big Bang

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Publicado por Juan Miguel


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La historia del tiempo

Debido a las enormes distancias involucradas, cuando miramos las estrellas estamos tomando parte en un viaje en el tiempo, sin ninguna necesidad de una máquina wellsiana o de la Tardis del Dr. Who. Consideremos Sirio, que es la estrella más brillante en el cielo nocturno y es muy llamativa durante varios meses al año. Es 26 veces más potente que el Sol, y está a 8,6 años-luz, es decir, aproximadamente a 80 billones de kilómetros. Su luz tarda 8,6 años en llegar hasta nosotros, de modo que si la miramos en el año 2015 la estamos viendo en realidad tal como era en 2007.
La estrella Polar (Polaris), que muchas personas (con seguridad todos los navegantes) pueden
reconocer, está a unos 400 años-luz de nosotros según las medidas más recientes. La luz que vemos ahora procedente de ella dejó Polaris alrededor de 1606, y cualquier astrónomo que estuviera allí equipado con un telescopio suficientemente potente podría mirar a la Tierra y ver Inglaterra como era en la época de Shakespeare.
La luz que nos llega ahora de Rigel inició su viaje hacia nosotros en la época de las Cruzadas.
Podemos ahora estudiar objetos que están tan lejanos que los vemos como eran mucho antes de que existiera la Tierra.
El viaje en el tiempo es esencial para nuestra comprensión del Universo; realmente podemos ver mucha parte de la historia que queremos entender. Por ejemplo, si sospechamos que las galaxias eran mucho más pequeñas en el pasado, podemos observarlas realmente para confirmarlo.

Cada vez que observamos el cielo, en realidad estamos viajando hacia atrás en el tiempo. La luz que vemos procedente de los planetas de nuestro Sistema Solar salió de ellos hace sólo unos minutos, pero cuándo observamos las galaxias más lejanas que ha podido fotografiar el telescopio Hubble, las vemos como eran hace 12.000 millones de años. (Ver cronologia del Universo)

En este diagrama esquemático de abajo, nosotros los observadores, estamos en la parte inferior de la figura mirando hacia arriba. Nunca podremos ver la luz procedente del propio Big Bang pero creemos que sabemos cuándo sucedió. Este diagrama proporciona el punto superior y más lejano: el principio del tiempo mismo.

diagrama-big-bang

El Atractivo de los Cielos

Al mirar galaxias a 6.000 millones de años-luz pensamos que estamos viendo el Universo en el que habitaba nuestra propia Galaxia hace 6.000 millones de años.
Si la escala de distancia fuerza la imaginación, la escala de tiempo es igualmente espectacular.
Varias líneas de investigación nos dicen que la edad de la Tierra es de aproximadamente 4.600 millones de años y que se formó a partir de una nube de polvo y gas que rodeaba al Sol joven, pero nosotros los seres humanos somos recién llegados a la escena terrestre. Para hacemos una idea, imaginemos una escala de tiempo en la que la edad de la Tierra viene representada por un año: nace a medianoche del 1 de enero. La vida primitiva apareció a principios de mayo, pero los peces no evolucionaron hasta mediados de noviembre, y las primeras incursiones en la superficie de la Tierra tuvieron lugar a finales de noviembre. Los reptiles gobernaron el mundo durante las primeras semanas de diciembre; los dinosaurios desaparecieron alrededor del 15 de diciembre mientras que los mamíferos entraron en escena sin trabas, pero sólo en la mañana del 31 de diciembre llegaron los homínidos. Toda la historia del Homo sapiens está comprendida en la última hora del último día del año. Jesucristo apareció en la Tierra hace menos de un minuto.
Confiamos razonablemente en nuestra escala de distancia y en la edad de la Tierra. También hemos hecho enormes progresos al estimar la edad del Universo tal como lo conocemos; el último valor de 13.700 millones de años probablemente tiene un bajo porcentaje de exactitud.
Sin embargo, esto introduce un problema realmente importante.
El hecho inevitable es que existimos; estamos constituidos de átomos y moléculas, y este material debe haber sido creado de una forma u otra. O ha existido siempre o fue generado en
un momento definido en el tiempo. Ninguna de las dos imágenes es fácil de aceptar. Si el material del que estamos hechos ha existido siempre, tenemos que visualizar un periodo de tiempo que no tuvo principio. Si nació repentinamente, hace 13.700 millones de años, ¿qué sucedió antes de eso?
¿Había un «antes»?
La respuesta matemática es que el tiempo empezó con el Universo, de modo que no había «antes». Esto puede ser teóricamente exacto, pero ciertamente insatisfactorio. Al estudiar el Universo tratamos el tiempo como una cuarta coordenada; nosotros estamos leyendo esto a latitud 37° Norte y longitud 46° Oeste a unos pocos metros sobre el nivel del mar, pero para encontrarnos usted también tiene que especificar un tiempo: vamos a encontramos a finales de 2015.
Pero esta simple imagen se viene abajo a escalas astronómicas. Supongamos que en el futuro lejano los astrónomos quieren llevar a cabo un experimento simultáneamente en la Tierra y en la estrella más cercana, Proxima Centauri, que está situada a poco más de 4 años-luz. Puesto que ninguna información puede viajar más rápida que la luz, una señal luminosa enviada entre los dos sistemas no bastará para coordinar el experimento: el tiempo no es algo absoluto en lo que coinciden todos los observadores.
Frente a las incertidumbres que encontramos a nuestro alrededor sólo podemos hacer conjeturas inteligentes. Esto puede sonar arriesgado, pero éste es en esencia el método científico. Para explicar un hecho observado se propone una teoría. La teoría se utiliza entonces para hacer predicciones. Haciendo nuevas observaciones pueden ponerse a prueba las predicciones. Si las predicciones se confirman, tenemos una buena teoría; si no, debemos replantearla.

60 años de cambio climático resumidos en 15 segundos

Categoría: Investigación | 1 Comentario »
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Publicado por Juan Miguel


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El Instituto Goddard Estudios Espaciales (GISS), un centro de la NASA con sede en Nueva York que realiza un seguimiento constante de las temperaturas en la superficie de la Tierra, ha hecho público el siguiente vídeo en el que muestra, en sólo 15 segundos, el incremento de las temperaturas de la Tierra desde 1950 hasta nuestros días.
Se utilizan las tonalidades amarillas y rojas para reflejar las zonas en las que se dan temperaturas más elevadas en relación a la media. Según el GISS, el año más caluroso desde que se realizan mediciones fue el 2010, seguido de cerca por el 2005.

El final de la vida en la Tierra

Categoría: Investigación | 3 Comentarios »
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Publicado por Juan Miguel


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El Sol está agotando su combustible nuclear pero, sorprendentemente, se está haciendo más luminoso. Esto sucede muy lentamente, de modo imperceptible, por lo que nos concierne.
A medida que se consume el hidrógeno en el centro de la estrella, el Sol se contrae un poco, poniendo más presión en el núcleo y aumentando su temperatura. El ritmo al que proceden las reacciones depende fuertemente de la temperatura del núcleo, y por lo tanto el combustible se consume con más rapidez. Mil millones de años a partir de ahora, el Sol será suficientemente potente para dar a la Tierra un incómodo clima tórrido; sus habitantes quizá tendrán que abandonar por completo las regiones ecuatoriales y establecerse cerca de los Polos. (Ver el futuro del Sol)
Pero esto sólo proporcionará un escape temporal a los habitantes de la Tierra. Los desiertos se extenderán a medida que las latitudes más bajas se hagan inhabitables, y la tierra disponible para cultivo se volverá escasa. El desplazamiento de las placas continentales habrá destruido hace tiempo las formas familiares de los continentes. Cualquier resto de casquetes de hielo se fundirá, provocando un enorme aumento en el nivel del mar; gran parte de la Tierra restante estará inundada.
El calor implacable aumentará; dentro de 3.000 millones de años en el futuro se habrá alcanzado un punto crítico. El Sol será un 40 por ciento más brillante de lo que es ahora, de modo que toda el agua superficial en la Tierra se habrá evaporado; los océanos desaparecerán, y nuestro mundo se habrá convertido en un lugar muy hostil.
Si la humanidad sigue existiendo sobre la Tierra cuando los cambios en el medio ambiente se hagan obvios, ¿cómo reaccionarán nuestros descendientes remotos? El inicio de estos cambios será detectable, y sonarán las alarmas; pero parece poco probable que incluso una civilización altamente avanzada pudiera controlar el Sol. Sin duda se convocaría un comité, pero ¿qué tendría en la agenda? Mover la Tierra a una distancia segura podría ser posible, pero ni siquiera esto ofrecería una solución permanente, como veremos. Cabría la posibilidad de sacar a la Tierra por completo del Sistema Solar y hacerla de algún modo autosuficiente, de modo que pudiera sobrevivir sin un Sol. Si esto se probase demasiado difícil, la especie humana podría considerar la migración en masa a otro mundo -a otro sistema solar- o la construcción de una enorme estación espacial automantenida para acomodar a los supervivientes.
Si no puede hacerse nada, parece probable que a medida que pase el tiempo la Tierra entera se convertirá en una masa fundida de magma. Allí no puede haber vuelta atrás; finalmente toda la vida desaparecerá. Esto en lo que concierne a la Tierra. En el resto del Sistema Solar las cosas pueden hacerse momentáneamente más prometedoras para la vida. Marte estará mucho más caliente que ahora, y sus masivos casquetes de hielo, compuesto de dióxido de carbono y agua empezarán a fundirse. Se formará una atmósfera, y por un corto periodo -algunas decenas de millones de años más o menos- Marte será brevemente un lugar hospitalario. Sin embargo, esta situación no puede durar mucho tiempo. Sencillamente Marte es demasiado pequeño y tiene una atracción gravitatoria demasiado débil para retener durante mucho tiempo su atmósfera recién encontrada.
Se ha sugerido que la humanidad podría encontrar un refugio en Titán, el satélite más grande de Saturno, que tiene una atmósfera espesa y rica en nitrógeno. Desgraciadamente no es así. Titán tiene una baja velocidad de escape, y si retiene su atmósfera es sólo porque está muy frío; a baja temperatura las moléculas de gas se arrastran lentamente. Elevemos la temperatura sólo unos pocos grados y toda la atmósfera de Titán escapará.
Durante los 500 millones de años siguientes el Sol crecerá hasta dos veces su tamaño actual, y aunque la temperatura de superficie caerá, su luminosidad se duplicará. Esto tendrá también efectos en la órbita de la Tierra. El viento estelar del Sol aumentará de potencia y nuestra estrella empezará a perder masa a medida que evolucione hacia una gigante roja.
Esta pérdida de masa significa que la atracción gravitatoria del Sol se debilitará y, en respuesta, los planetas empezarán a moverse hacia afuera; la Tierra se desplazará una distancia de unos 200 millones de kilómetros, no suficientemente lejos para escapar del intenso calor del Sol ahora enormemente hinchado.

Engullidos por el Sol

El Sol se hinchará hasta un tamaño tal que Mercurio y Venus serán consumidos. Aunque la órbita actual de la Tìerra estará dentro de la gigante roja, la pérdida de masa de la estrella hará que la Tìerra se desplace hacia afuera y con ello escape. Para entonces, hará tiempo que la vida en la Tierra habrá dejado de existir.
El diagrama inferior muestra el tamaño del Sol gigante roja hinchado, comparado con el tamaño del Sistema Solar interno hoy.

Escala del Sol convertido en una Gigante Roja

¿Podrían los agujeros de gusano asociados a agujeros negros servir como máquinas del tiempo?

Categoría: Investigación | 4 Comentarios »
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Uno de los principales problemas que surgen cuando se plantea la posibilidad de utilizar como auténticas máquinas del tiempo los agujeros de gusano asociados a los agujeros negros es la gran inestabilidad que éstos presentan. Cualquier nave que se acercara a un agujero negro sería literalmente aplastada por él. Y si, de alguna forma, fuese capaz de atravesarlo para alcanzar otra región del Universo, sería un viaje sólo de ida. Para volver a la Tierra, los viajeros deberían encontrar otro agujero de gusano próximo, algo muy diflcil.

¿Un agujero de gusano, una máquina del tiempo?

Los agujeros de gusano ligados a agujeros negros estelares tienen también el gran problema de los efectos de sus fuerzas de marea. Estas fuerzas son las mismas que se aprecian en la Tierra debido a la atracción gravitatoria de la Luna que ocasionan las mareas oceánicas. La fuerza de marea de un agujero negro estelar debe de ser gigantesca, por lo que no se podría sobrevivir al acercarse a sus proximidades.
Un caso muy diferente sería el de los agujeros negros galácticos. Estos objetos, a pesar de tener una masa gigantesca, tienen una densidad parecida a la del agua, debido a su gran tamaño. En su horizonte de sucesos, al ser tan grande, no son todavía muy importantes los efectos de marea, algo que no se puede garantizar en su interior. No obstante, al existir estos agujeros sólo en el centro de las galaxias, el objeto de este tipo que nos quedaría más cerca se encontraría en el centro de nuestra propia Galaxia, que no está precisamente muy próximo (unos 25.000 años-luz). Además, para poder viajar en el tiempo, un viajero sensato debería utilizar varios agujeros de gusano con el objeto de asegurarse el viaje de vuelta a la Tierra. Esta nueva circunstancia sugiere que utilizar los agujeros negros de los centros galácticos no parece la solución más adecuada para fomentar excursiones espaciales debido a que las galaxias se encuentran separadas por distancias muy grandes, del orden de millones de años-luz. Todos estos problemas juntos hicieron concluir a los científicos que la posibilidad de intentar viajes en el tiempo usando agujeros de gusano ligados a agujeros negros, en cualquiera de sus modalidades, no era la forma más idónea.

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