La traslación de la Luna y sus consecuencias

La órbita que describe la Luna alrededor de la Tierra equivale, aproximadamente, a una elipse en la que la Tierra ocupa uno de los focos. El movimiento es de Oeste a Este, en el mismo sentido de la rotación y la traslación terrestres.

El periodo de traslación lunar, es decir, el tiempo que tarda la Luna en volver a pasar por el mismo punto de la órbita, se denomina mes sidéreo y tiene una duración de 27,32 días solares medios.
El plano de traslación lunar está inclinado respecto a la eclíptica en un ángulo que varía (según las interferencias gravitatorias del Sol) entre 4º 58′ y 5º 19′. La línea de los nodos, común a ambos planos, se cruza con las trayectorias orbitales en dos puntos llamados nodos. Estos se desplazan cada año a lo largo de la eclíptica 19º y para recorrerla al completo emplean 18,61 años solares medios.

La línea de los ábsides es la que une el perigeo y el apogeo, y también se desliza a lo largo de la eclíptica, pero en dirección opuesta respecto a la línea de los nodos, y para realizar el giro completo emplea 8,85 años solares medios.

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