La Tierra
Categoría: Planeta Tierra, Sistema Solar | 14 Comentarios »
Publicado el 5 de Marzo de 2007 por Juan Miguel
La Tierra es un planeta más del Sistema Solar. Eso puede ser cierto, pero cuanto más aprendemos sobre los otros planetas, más apreciamos las características que hacen especial la tercera roca en orden de distancia desde el Sol.
La Tierra es el mayor planeta rocoso, y uno de los mundos geológicamente más activos en todo el Sistema Solar. Se trata del único planeta cuyas temperaturas superficiales permiten que coexista agua en los estados sólido, líquido y gaseoso. Además, alberga una gran cantidad de vida, otro rasgo exclusivo.
Nuestro hogar planetario
Varios factores se combinan para convertir a la Tierra en el único planeta hospitalario para la vida humana en el Sistema Solar. Posee océanos inmensos de agua líquida y una atmósfera protectora rica en oxígeno. Sigue una órbita estable y casi circular que ni la aleja ni la acerca excesivamente al Sol. Cuenta con un satélite que se comporta como un estabilizador giroscópico y evita que el eje de rotación de la Tierra se desplace sin control. Y, lo más importante, yace en la zona habitable del Sistema Solar, ni muy distante ni demasiado próxima, sino en el punto justo.
Océanos de agua
En ningún otro planeta existe el agua en estado líquido, sólo en la Tierra. Y abunda muchísimo. Los océanos de agua salada cubren el 71 % de la superficie del planeta.
El Pacífico alcanza una profundidad de 10.900 m, pero el promedio global es de 3.800 m.
Aparte de albergar una vida marina abundante y variada, los océanos desempeñan un papel crucial para la vida en tierra firme. El calor del Sol evapora agua marina; esta humedad se precipita y enfría así los océanos, a la vez que aporta agua dulce en forma de lluvia a las masas de tierra, donde regenera los lagos, ríos y corrientes para acabar devuelta a los mares. Toda el agua de los océanos atraviesa este ciclo en unos dos millones de años.
Una envoltura respirable y que nos abriga
Nos rodea una envoltura de aire que se extiende 120 km hacia arriba. La atmósfera terrestre consta casi exclusivamente de dos gases, nitrógeno (78 %) y el oxígeno que alimenta la vida (21 %). Además se aprecian trazas de dióxido de carbono suficientes para inducir un efecto invernadero moderado, un factor clave a la hora de retener el calor del Sol y evitar oscilaciones extremas de temperatura entre el día y la noche.
La atmósfera se vuelve menos densa y más fría a medida que aumenta la altura. La región más densa y cálida, conocida como troposfera, abarca desde la superficie hasta 16 km de altura. En esta zona, el aire calentado por el Sol asciende desde la superficie y se ve reemplazado continuamente por bolsas descendentes de aire más frío. Este patrón circulatorio es el responsable de la mayor parte de la meteorología terrestre.
Sobre la troposfera se encuentra la estratosfera, una región fría y sin nubes que se extiende hasta 60 km por encima de la superficie. Si se asciende aún más se atraviesa la capa de ozono, que absorbe la mayor parte de la perniciosa radiación solar ultravioleta.
Más allá, el aire se enrarece y la temperatura cae en picado. En la mesosfera superior, entre 60 y 80 km por encima de la superficie, la temperatura baja hasta – 90 ºC. En esta zona se producen los meteoros y las auroras polares. Más arriba aún, la atmósfera se torna tan tenue que los satélites artificiales pueden surcarla sin frenarse. En la exosfera, la región más externa de la atmósfera, a 500 km de la superficie, el aire posee una densidad de un billón de veces menos que la que muestra a nivel del mar.
El mundo que pisamos
Un corte de la Tierra muestra una serie de capas similares a las de una cebolla. La corteza, compuesta sobre todo de basalto y granito, tiene un grosor de pocos kilómetros. Por debajo se extiende el manto, compuesto principalmente de metales y rocas ígneas. El manto constituye la porción más importante del planeta y abarca desde la base de la corteza hasta 2.900 km de profundidad. El manto aumenta su densidad con la profundidad.
Por debajo del manto se encuentra el núcleo exterior, líquido. Se cree que este material se compone de hierro, níquel y cantidades menores de azufre y otros elementos, y que su densidad supera en 10 veces la del agua. Las teorías afirman que las corrientes convectivas en el núcleo externo inducen las corrientes eléctricas que generan el campo magnético terrestre.
Aún más profundo y denso resulta el núcleo interno, donde presiones enormes (cuatro millones de veces que las que imperan en la superficie terrestre) mantienen sólidos el hierro y el níquel a pesar de que las temperaturas superan los 5.200 ºC. El núcleo interno, sólido, forma el corazón de hierro de la Tierra y tiene un diámetro de 2.400 km.
Las rocas desaparecidas
Aunque la Tierra se formó hace 4.600 millones de años, las rocas antiguas conocidas no tienen más de 3.900 millones de años. Las rocas de los primeros 700 millones de años debieron desaparecer por la erosión, o tal vez se vieron empujadas de nuevo hacia el interior fundido del planeta.
El movimiento de las placas recicla la superficie
La abundancia de calor interno de la Tierra da lugar a una gran actividad geológica en comparación con otros planetas. EL calor del interior provoca terremotos y erupciones volcánicas, levanta montañas y desplaza los continentes.
De acuerdo con la teoría de la tectónica de placas, la corteza y parte del manto superior forman una zona que se halla dividida en varios fragmentos relativamente rígidos denominados placas. La deriva continental se produce cuando las corrientes convectivas en el manto superior hacen que las placas “floten” como masas independientes y se deslicen unos centímetros cada año. Allí donde colisionan las placas se levantan grandes montañas, y donde una placa se desplaza por encima de un penacho ascendente de rocas incandescentes del manto se llaman volcanes.
El reciclaje de las rocas a través de la tectónica de placas, así como por la erosión debida al viento, la lluvia y el hielo, provoca que la superficie terrestre muestre pocas marcas de impactos debidos a objetos como cometas, meteorides o asteroides, unas cicatrices que son muy frecuentes en otros lugares del Sistema Solar. Se han identificado más de 160 cráteres de impacto en la Tierra.
Resumen de datos
Diámetro: 12.756 km
Masa: 1.00 masas terrestres
Periodo de rotación: 24 h (solar); 23 h 56 m (sidéreo)
Oblicuidad del ecuador sobre la órbita: 23.4 grados
Velocidad orbital Media: 29.8 km/s
Distancia media del Sol: 150 millones de km






¿Qué es la cencellada?
Una superexplosión en el Sol podría destruir la Tierra
Imágenes de la Tierra 21: Deforestación en Brasil
Millones de planetas solitarios siembran vida en la galaxia
La NASA enviará humanos por el Sistema Solar en 2021
Exploración y conquista espacial
Las capas de la Luna
Jan Hendrik Oort (1900 – 1992)






