El empleado Piscis

Esto es una prueba
El empleado piscis

Era mucho más agradable en casa —pensó la pobre Alicia-, cuando uno no andaba siempre agrandándose y empequeñeciéndose ni recibiendo órdenes de conejos y ratones

Casi desearía no haber bajado por la conejera.. y sin embargo... sin embargo, es bastante curiosa, sabéis, esta forma de vida!

Las capacidades del empleado Piscis dependen totalmente del estanque donde nada. Puede ser un lamentable inadaptado, que anda a la deriva yendo de una ocupación o carrera incompatibles con él a otra no menos inadecuada, hasta que acaba por darse cuenta de que estará mejor si se va solo, con sus propios sueños a modo de compañía.

Para trabajar con éxito en un grupo de gente, o ser parte de un equipo, el Pez necesita estar haciendo algo que no hiera su sensibilidad.

Tiene que ser un puesto que le dé oportunidad de utilizar su insuperable comprensión del sufrimiento humano, o que le permita canalizar su peculiar imaginación por una senda progresista. Un trabajo que no satisfaga por lo menos una de estas necesidades profundamente arraigadas en Neptuno hará de él un empleado ocioso y desinteresado, por no decir descorazonado. En cambio, cuando tales necesidades están satisfechas puede ser una joya en su trabajo, y más de una vez excepcional en su campo hasta el punto de ser difícil e incluso imposible de sustituir. En el Pez hay aspectos que le permitirán sorprenderle a usted con su minuciosa atención al detalle, cuando está de ánimo para eso.

Es una condición que parece totalmente incongruente con su obvia inclinación mística, pero son personas nacidas bajo el signo solar que abarca las cualidades de todos los demás signos. Puede ser el «cesto de papeles del zodíaco», como suelen llamarlo los astrólogos, o la senda decisiva hacia una gloria resplandeciente. Y para alcanzar esa gloria, el Pez no necesita estar pendiente de una estrella; puede hacerlo silenciosamente, ahí en su despacho, si está feliz y satisfecho con lo que hace.

El comentario más corriente que se oye en una oficina en la cual hay un empleado Piscis es: «No puedo entenderlo. ¿Qué se propone?».

Es posible que nunca lo sepan. Tal vez sean su íntima confusión y sus dudas, pero hay algo que lleva al hombre o a la mujer Piscis a disfrazar compulsivamente sus motivos y mantener ocultas sus auténticas metas.

Si el Pez revelara su naturaleza entera, sorprendería o escandalizaría a la mayoría de la gente; por ello es reservado. Toda la charla de los escasos nativos de este signo que son habladores es engañosa; de ningún modo revela lo que el Pez piensa realmente, aunque hable toda la noche como algunos son capaces de hacerlo. También los silenciosos pueden volverlo a uno loco guardando en secreto sus ideas más interesantes. Nunca se sabe qué es lo que pasa por dentro de la soñadora

cabeza de Neptuno.

Si está contento con su tarea, trabajará con un enorme sentido del deber. Si no lo está, se retrae; sólo su cuerpo está presente, y hasta él terminará por desaparecer también, sin dejar más que el recuerdo de su sonrisa y de su sabia mirada. No es fácil mantener en paz a un empleado tan escurridizo. Cuando las aguas se estancan, él se va nadando antes de que haya tenido usted ocasión de hacer funcionar el filtro, y eso puede ser frustrante. Si fuera más franco sobre sus verdaderos deseos, se podría llegar a un compromiso, pero es muy frecuente que el Pez prefiera un cambio brusco a una larga y sincera conversación que podría arreglar las cosas.

No cabe duda de que a los hombres y a las mujeres Piscis se los encuentra con más frecuencia en el mundo de las artes, pero esta palabra puede abarcar más de lo que usted supone. Piscis se siente feliz manejando las luces en un teatro, colgando telas en museos, cosiendo el encaje en vestidos para muñecas, puliendo el bronce de instrumentos musicales o diseñando la cubierta de un libro. Puede pasarse horas de arrobamiento enseñando danzas a niños muy pequeñitos, inflando globos para una fiesta, arreglando flores, planeando una campaña de publicidad, absorto escribiendo algo creativo o probando nuevos estilos de peinado. De vez en cuando encontrará usted algún Pez entregado a una ocupación mecánica relacionada con las matemáticas, la ingeniería o la computación, pero siempre afrontará estas actividades desde un punto de vista abstracto.

Suelen ser excelentes maestros, con su penetración sobrecogedora en la naturaleza de los estudiantes y su profunda comprensión de la materia que enseñan. También parecería que tuvieran un don especial para preparar y vender comidas y bebidas, ya sea que trabajen en un restaurante elegante o que supervisen la operación con gracia y dignidad.

Si el negocio de usted está vinculado con la medicina, los hospitales o los productos farmacéuticos, el empleado Piscis será probablemente su brazo derecho. Para los enfermos no hay mejor enfermera, ni quien los atienda mejor. También se sienten a gusto trabajando con drogas y medicinas. Lamentablemente, sin embargo, la receptividad de Piscis puede hacer que se sature en este tipo de ambiente, lo que, en ocasiones, puede tener efectos adversos sobre su propia salud mental, emocional y física. Si Piscis es capaz de controlar su empatía instantánea e instintiva, puede brillar con luz propia en el campo de la salud. Innecesario es decir que también el ámbito de la obra social es propicio para los Peces, y encontrará usted entre ellos muchos eficientemente consagrados al bienestar de la humanidad doliente.

El Pez toma el color de su ambiente; si encierra usted a su empleado Piscis en un cubículo estrecho, con muebles deprimentes, el suelo desnudo y las ventanas sin cortinas, empezará a parecerse a su despacho. Un día levantará usted los ojos y ahí lo verá: una exacta imitación del ambiente que le rodea; su conversación será deprimente, sus ideas escuetas y torpes. Mientras esté usted mirando atónito a esa criatura indiferente, vulgar, fría y descolorida, vestida de manera indescriptible y con tanta personalidad como un ratón, se preguntará qué se hizo de esa persona a la que usted contrató: despierta, alegre, llena de imaginación, de conversación rica y chispeante, vestida de colores alegres y vivaces. Créame, estas transformaciones de Neptuno son más fáciles de remediar que otros problemas que pueda usted tener con el personal de su oficina. Basta con que le ponga en su despacho unas alegres cortinas verdes, que cubra el suelo con una mullida alfombra de color esmeralda y le deje sobre el escritorio un florero con margaritas.

Agregue un poco de música suave, sonríale una vez por hora, y el Pez que usted contrató reaparecerá con todos sus colores. La personalidad de Piscis es escurridiza, pero pescarlos es sorprendentemente fácil cuando se usa el cebo adecuado.

Es posible que su secretaria Piscis sea un poco desaliñada en casa, pero en la oficina será impecable. Limitará sus ensoñaciones a su tiempo libre y se esforzará por ser metódica en las horas de trabajo.

Claro que hay excepciones, ya que su mente puede seguir las rutas más extrañas. En una estación de radio donde yo trabajé había una chica Piscis que organizaba el archivo de la manera más extraña. Aunque no creo que fuera un sistema permanente; tal vez tuviera algo que ver con el hecho de que su mente estaba inmersa en una novela que estaba escribiendo durante los fines de semana. Un día, el jefe le preguntó por qué el cajón del armario señalado con la letra «C» estaba tan lleno que siempre se abría y todo el mundo andaba siempre golpeándose contra el. La respuesta de ella fue inesperada, por decir poco. «Por todas esas cartas», le informó con presteza. Para hacer justicia al signo, sin embargo, debo decir que tenía ascendente Sagitario y la Luna en Acuario, una mezcla que puede ser causa de cierto despiste.

El término medio de las mujeres de este signo será un poco más convencional; se mostrarán amables y consideradas y se llevarán estupendamente bien con el resto de su personal. Hasta es posible que sea una especie de madre de los gazapos, si es que se puede llamar gazapera a la oficina. Los otros empleados acudirán a ella con sus problemas, grandes y pequeños. En alguna ocasión puede que incluso usted llore sobre su hombro, tal es la capacidad de Piscis para escuchar. Son muchachas que pueden leer las cartas en broma (aunque en su fuero íntimo se lo tomen en serio), y es seguro que son capaces de leer los pensamientos, de manera que cuidado con lo que piense al pasar cerca

Alguna vez un empleado Piscis puede resultarle quisquilloso o criticón, pero normalmente no tendrán la energía suficiente para ser realmente fastidiosos. Son gente que necesita casi tantos halagos y cumplidos como Aries y Leo para sentirse seguros, pero si se los hace, que sean sinceros, porque ellos se darán cuenta inmediatamente en caso contrario. Si tiene usted motivos para reñir a un Pez, es posible que después se pase uno o dos días preguntándose dónde se habrá metido. No es que se haya ido, todavía. Está ahí, escondido tras la pila de correspondencia por despachar que cubre su escritorio, tratando de hacerse invisible mediante el recurso de no hablar, moverse lo mínimo posible y respirar apenas. Se siente herido y tendrá usted que mostrarse muy dulce y encantador para devolverle a su estado anterior. Recuerde que el Pez es ultrasensible; cuando su estado de ánimo cambie, cambiará el de él. Piscis tiene su propia manera de apartarse del mundo cuando una situación se le hace dolorosa. Busca la luz del sol y las emociones bellas y gratas. Cuando lo que surge ante él es gris o negro, se hunde en las profundidades para escapar. Una palabra desconsiderada puede hacerle llorar por dentro, aunque probablemente hará un chiste para disimularlo. Piscis tiene el don de las respuestas rápidas y su humor, aunque no siempre sea obvio, es pocas veces rebuscado.

El dinero no será muy importante para su empleado Piscis. Aceptará un buen salario y bonificaciones, pero no le dará mucha importancia si tiene que adaptarse a una reducción temporal en la paga por dificultades de la empresa (a menos que tenga familia que mantener).

En realidad, muchos hombres y mujeres de este signo se satisfacen con un salario razonable, siempre que sea usted comprensivo con los préstamos. Poco antes del día de cobro, es posible que el Pez se le acerque con una gran sonrisa y con los bolsillos vacíos, y que con sus modales más encantadores le pida un pequeño adelanto para ir tirando. Y que se olvide de devolverlo si usted no se lo recuerda. Sus intenciones son honradas, pero es que siempre hay algo más que necesita; además, es igualmente probable que se lo haya pedido para dárselo a alguien. A Piscis, el dinero se le va como el agua por un colador; es una especie de intermediario de efectivo. Le pedirá a usted prestada una suma y se dará vuelta para entregársela a un hombre cuya esposa necesita una operación. Por descuidado que pueda ser para devolverle a usted un préstamo, el Pez le dará alegremente su último centavo si es usted quien se encuentra en dificultades, y seguramente no se dará más prisa por recuperarlo que la que tuvo en devolver lo que usted le había prestado antes. La situación puede llegar a ser tan confusa que usted se olvide quién le debe qué a quién. En todo caso, es así como ve el Pez típico todo el esquema monetario; él cree, nebulosamente, que el dinero se inventó para hacerlo circular. Cuando alguien lo necesita, el dinero debería estar ahí. Cuando uno no lo necesita, pues se pasa sin él. En cierto modo es como la teoría de arrojar el pan a las aguas, y con frecuencia al Pez le funciona sorprendentemente bien, aunque esa filosofía neptuniana pueda dejar perplejos a otros signos solares. (Ni falta hace decir que un ascendente Virgo, Cáncer o Capricornio, lo mismo que la Luna en Acuario o en Tauro, pueden echarle a perder toda la diversión).

Son más los empleados Piscis que se van por propia iniciativa que los despedidos. Son demasiado escurridizos y demasiado conocedores de la naturaleza humana para esperar tan desagradable momento. Como percibe de antemano su disconformidad, el Pez se le escapará antes de que tenga usted ocasión de ponerle en situación incómoda.

Poco peligro hay de que el empleado Piscis tenga como meta el trabajo de usted; lo más probable es que secretamente le compadezca por las responsabilidades que usted tiene que afrontar. Después de todo, es difícil moverse de un lado a otro con una carga en la espalda, y Piscis es amante de los cambios. El lapso que brille en su oficina dependerá de la diversidad de cambios que ofrezca a su naturaleza vagabunda. Cuando los caracoles empiecen a aburrirle, o amenacen devorarlos los tiburones y ballenas, se les escurrirá. El empleado Neptuno jamás se quedará atascado en una mata de algas.

(Extraído del libro "Los Signos del Horóscopo y su carácter" (1968)de la astróloga Linda Goodman, primer best-seller de Astrología de la historia. Linda Goodman tardó 20 años en escribir este libro)

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