Juan Miguel González Mármol presenta astroyciencia.com: Astronomía y ciencia.






La Luna

Imagen actualizada por la USNO
El Sol

Imagen actualizada por la NASA



  





Aumentando el zoom
Aumentando el zoom

Direcciones de interés de astronomía en España e Hispanoamérica
Asociaciones astronómicas de interés

Tipos de planetas
random image


Buscar entre los 1183 artículos de la web



Brazo de Orión

Categoría: La Vía Láctea | Comentarios desactivados en Brazo de Orión

Publicado por Juan Miguel


Si te gusta compártelo...Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone

Nuestra galaxia, la Vía Láctea tiene forma de espiral y consta de nueve brazos: el Brazo de Carina, el Brazo Exterior, el Brazo de Orión, el de Perseo, el de la Cruz, el del Escudo, el de Norma, el de Sagitario y el Brazo de 3kpc.

brazo-orion

El Brazo de Orión es donde nos encontramos nosotros. El Sol se encuentra en su borde interior, es decir, hacia el centro galáctico. Todas las estrellas principales visibles a simple vista forman parte del Brazo de Orión, incluyendo aquellas de la propia Orión. El brazo se extiende hacia Cygnus en una dirección, y hacia Puppis y Vela en la dirección opuesta. Algunos objetos situados en el Brazo de Orión son la Nebulosa de Gum, la Nebulosa de Orión, la Nebulosa de Norteamérica, el Bucle de Cygnus y la Gran Grieta.
Antiguamente se pensaba que el Brazo de Orión era un puente que conectaba estructuras más grandes de nuestra Galaxia, por ello, en ocasiones también se le conoce como Espolón de Orión.

El centro de la Vía Láctea vivió un cataclismo hace dos millones de años

Categoría: La Vía Láctea, Noticias | 1 Comentario »

Publicado por Juan Miguel


Si te gusta compártelo...Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone

Un cataclismo cósmico se produjo recientemente en el centro de la Vía Láctea, en las cercanías del agujero negro que parece ocuparlo. Los astrofísicos comparan el supuesto agujero negro supermasivo actual con un volcán dormido cuya última erupción tuvo lugar hace solo dos millones de años (la Tierra se formó hace unos 4.500 millones de años) y no descartan que se produzcan fenómenos similares en el futuro.

La huella de este cataclismo estaría, según astrofísicos australianos, en la Corriente de Magallanes, una nube de gas en forma de gigantesco filamento, que no contiene estrellas y que sigue a las dos Nubes de Magallanes, las galaxias enanas compañeras de la Vía Láctea. Ya se sospechaba antes que se había producido la explosión, pero no se había llegado a datar.

“Desde hace 20 años hemos observado este resplandor extraño procedente de la Corriente de Magallanes”, explica Joss Bland-Hawthorn, de la Universidad de Sydney (Australia). “No comprendíamos su causa y de repente nos dimos cuenta de que debía de ser la marca, la huella fósil, de una gran emisión de energía procedente del centro de nuestra galaxia”. Bland Hawthorn presentó ayer en el congreso Zoo Galáctico en la ciudad australiana el estudio que ha dirigido, que se publicará en la revista Astrophysical Journal.

“Sospechábamos desde hace tiempo que el centro galáctico habría explotado de vez en cuando y estos nuevos datos son muy convincentes”, afirma por su parte Martin Rees, Astrónomo Real en el Reino Unido, y de los primeros que sugirieron que los agujeros negros son la fuente de la energía detectada procedente de cuásares y centros de galaxias.

El monstruo central de la Vía Láctea, inobservable directamente, es la explicación más lógica que dan los astrofísicos a lo que observan en el centro galáctico desde la Tierra, a 26.000 años luz. Tras años de estudio de la zona, su masa se calcula en cuatro millones de veces la del Sol, comprimida en una esfera muy pequeña para lo que son las distancias cósmicas, y la radiación que emana de sus alrededores se detecta en muchas de las frecuencias, incluido el infrarrojo, los rayos X y la radiofrecuencia. Cuando una nube de gas es engullida por el disco de materia que rodea el agujero negro se observan picos de radiación. La acumulación de datos sobre los diversos tipos de radiación y la forma que tienen ha llevado a los científicos a deducir que hubo un cataclismo.

Sobre esta hipótesis se ha hecho el estudio de la luz que emite la Corriente de Magallanes, de forma similar a cuando las partículas procedentes del Sol chocan con la atmósfera terrestre y dan lugar a las auroras. En este caso la luz ultravioleta rompe los átomos de hidrógeno en protones y electrones que, al recombinarse, emiten en una frecuencia determinada. La zona más brillante de la corriente es la región más cercana al centro galáctico y los cálculos geométricos y de cómo la energía habría llegado a la Corriente de Magallanes y cómo esta se habría enfriado con el tiempo dan lugar a que los científicos crean que el resplandor es la huella de esa explosión inimaginable.

La pregunta obvia es si se puede repetir algo así. “Hay muchas estrellas y nubes gaseosas que pueden caer en el disco de materia alrededor del agujero negro”, recuerda Bland-Hawthorn. “Creemos que una nube llamada G2 resultará atrapada el año que viene. Es pequeña, pero esperamos ver los fuegos artificiales”. Sin embargo, se calcula que hace dos millones de años, cuando tuvo lugar el supuesto cataclismo, el agujero negro era 100 millones de veces más potente que ahora.

En otra escala de tiempo, el telescopio espacial Hubble ha estudiado la citada Corriente de Magallanes, descubierta en los años setenta del siglo XX, para deducir su origen. Las nuevas observaciones, presentadas el mes pasado, indican que la mayor parte de este gigantesco filamento se desgajó hace 2.000 millones de años de la Pequeña Nube de Magallanes y que solo una pequeña región se formó más recientemente a partir de la Gran Nube de Magallanes.

Los datos obtenidos con el espectrógrafo del Hubble se combinaron con observaciones realizadas con los VLT de la organización astronómica europea ESO para medir la abundancia de elementos pesados, como el oxígeno y el azufre, en seis lugares diferentes de la Corriente de Magallanes. El resultado es inesperado, afirman los autores del estudio, porque se suponía que toda la corriente procede de la nube más pequeña, debido a que su tirón gravitatorio es más débil.

El auténtico color de la Vía Láctea según los astrónomos

Categoría: La Vía Láctea, Noticias | Comentarios desactivados en El auténtico color de la Vía Láctea según los astrónomos

Publicado por Juan Miguel


Si te gusta compártelo...Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone

Aseguran que es de un blanco muy puro, parecido al de la nieve cuando cae al amanecer.

Un equipo de astrónomos de la Universidad de Pittsburgh en Pennsylvania (EE.UU.) ha determinado, con una precisión nunca antes conseguida, el color de la Vía Láctea. La galaxia ha sido bien bautizada, ya que, según los científicos, es de un «blanco muy puro, casi igual que la nieve cuando cae». El hallazgo ha sido descrito en la 219 Conferencia de la Sociedad Astronómica Americana que se celebra estos días en Austin, Texas.

Aunque el color es una de las más importantes propiedades de las galaxias que estudian los astrónomos, «medir» el tono de la Vía Láctea ha resultado muy difícil, ya que nuestro Sistema solar se encuentra en una zona interior de la galaxia, donde las nubes de gas y polvo oscurecen todo excepto las regiones más cercanas. Esto impide a los investigadores conseguir lo que llaman la «gran foto».

El auténtico color de la Vía Láctea

«El problema es similar a intentar determinar el color global de la Tierra, cuando usted solo es capaz de describir qué aspecto tiene Pennsylvania», explica Jeffrey Newman, profesor de física y astronomía en Pittsburgh. Para evitar este problema, Newman y su equipo utilizaron imágenes de otras galaxias más distantes que se pueden ver con más claridad. Estas galaxias fueron observadas por el Sloan Digital Sky Survey (SDSS), un proyecto en el que la Universidad de Pisttsburgh ha medido las propiedades detalladas de casi un millón de galaxias, y ha obtenido imágenes en color de aproximadamente un cuarto del cielo. Sin el gran conjunto de galaxias estudiadas para comparar, una determinación precisa del color no hubiera sido posible.

«El problema al que nos enfrentamos es similar a la configuración del clima exterior cuando uno está en una habitación sin ventanas», ha dicho Newman. «No puede ver lo que está sucediendo, pero usted puede buscar en internet y encontrar las condiciones de tiempo actual en algún lugar donde deberían ser las mismas, como el aeropuerto local, por ejemplo».

El equipo de Pitt identificó las propiedades de galaxias similares a la Vía Láctea, como el número total de estrellas y la velocidad a la que están creando nuevas estrellas, dos cuestiones que están relacionadas con el brillo y el color de una galaxia. La Vía Láctea debía encontrarse en el rango de colores de estas galaxias similares.

La cosa más blanca de la Tierra

Newman describe el espectro total de luz de la Vía Láctea como muy cercano a la luz que se ve cuando se mira la nieve que cae muy temprano por la mañana, poco después del amanecer. Michael Ramsey, profesor de geología, señala que la nieve fresca es la cosa (natural) más blanca sobre la Tierra.

La luz de la Vía Láctea se parece mucho a la de una bombilla con una temperatura de color de 4.700-5.000K, «dentro del rango que nuestros ojos pueden percibir como blanco, más o menos a medio camino entre la vieja luz incandescente de una bombilla y el espectro estándar de blanco en un televisor».

La visión humana no es sensible a los colores que se ven en la luz tenue, por lo que la luz difusa de la galaxia durante la noche aparece en color blanco. Muchas culturas de todo el mundo han dado a la Vía Láctea nombres asociados con la leche. Esa asociación ha demostrado ser muy apropiada, teniendo en cuenta el color verdadero de la Vía Láctea.

El «color cósmico»

Los astrónomos dividen la mayoría de las galaxias en dos grandes categorías sobre la base de sus colores: galaxias rojas donde rara vez se forman nuevas estrellas y galaxias azules, donde las estrellas siguen naciendo. La Vía Láctea parece encontrarse cerca de la división entre las dos clases.

A pesar de que nuestra galaxia todavía está produciendo estrellas, «dentro de unos pocos miles de millones de años será un lugar mucho más aburrido, lleno de estrellas de mediana edad, utilizando su combustible lentamente y muriendo, sin nuevas estrellas que ocupen su lugar».

El color de la Vía Láctea se encuentra extremadamente cerca del «color cósmico» medido por el equipo de Ivan Baldry, profesor de astrofísica en la Universidad John Moores de Inglaterra, en el año 2002 y que describe las galaxias del universo local. Para Newman, esto demuestra que la Vía Láctea es «en muchos aspectos, una bonita galaxia típica». No se trata de un lugar tan excepcional en el Universo. Universo.

Fuente | ABC

Tipos de Nebulosas

Categoría: La Vía Láctea | Comentarios desactivados en Tipos de Nebulosas

Publicado por Juan Miguel


Si te gusta compártelo...Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone

En una galaxia como nuestra Vía Láctea, existe muy poco espacio que esté realmente vacío. Los aparentes desiertos entre las estrellas están llenos de nubes de gas y de polvo, aunque muy enrarecidas e invisibles en condiciones normales. Muchas de tales nubes únicamente pueden detectarse porque impiden el paso de la luz de objetos mas distantes, o solo se hacen visibles, en forma de lo que se llama nebulosa, cuando la luz de estrellas cercanas a ellas las ilumina.
Casi cualquier objeto no estelar difuso que se observe en una galaxia puede ser considerado una nebulosa, pero existen cuatro tipos principales de éstas. Las nebulosas planetarias, son las de menor tamaño, por lo general; relativamente compactas, se componen de los restos de estrellas agonizantes.
Los otros tres tipos son nubes de materia mucho mayores y mas difusas, que forman nebulosas oscuras, de reflexión y deTipos de Nebulosas emisión. Una nebulosa oscura es, como el nombre sugiere, una nube de gas y polvo que sólo resulta visible porque obstruye el paso de la luz de otros cuerpos, sean otras nebulosas o estrellas mas lejanas. El mas famoso ejemplo es la nebulosa de la Cabeza de Caballo, en Orion, una perfecta silueta de una pieza de ajedrez situada, como a propósito, delante de un velo de gas resplandeciente.
No obstante, la Cabeza de Caballo no es en absoluto la mayor nebulosa oscura, ni la mas destacable. La Gran Grieta de Cygnus, en el hemisferio norte, y la del «Saco de Carbon», en la Cruz del Sur empeñan la luz de las pálidas nubes de estrellas de la Vía Láctea y son mucho mas reconocibles.
Tanto las nebulosas de reflexión como las de emisión son luminosas, aunque por diferentes razones. Las primeras se producen donde las partículas de polvo esparcidas en la nube de gas reflejan y «esparcen» la luz de las estrellas. El efecto es muy parecido a cómo la atmósfera terrestre dispersa la luz del Sol, y también lo es el resultado. Como la luz azul de longitud de onda corta se dispersa más fácilmente que la de longitudes de onda mas largas, como la roja, la nebulosa en si suele tener un tono azulado, mientras que la luz de las estrellas de su interior se tiñe ligeramente de amarillo por la perdida de cierta luz azul.
En contraste, la nebulosa de emisión emite luz propia, si bien ésta procede también de estrellas, en último termino. Las estrellas jóvenes calientes emiten, en muchos casos, una radiación intensa de alta energía que, en su mayor parte, queda en el ultravioleta, más allá del espectro de luz visible. Cuando una de tales estrellas está rodeada de una nube de gas, los átomos o moléculas de este pueden absorber energía de la radiación, pasando brevemente a un estado «excitado».
Sin embargo, este estado no dura mucho y las partículas de gas vuelven a perder su energía emitiendo una cascada de ondas lumínicas cuya energía y cuyo color vienen determinados por su estructura interna.
Este mismo principio determina el color de la luz emitida por una bombilla de neón. Analizando las diferentes energías de la radiación producida por una nebulosa de emisión, los astrónomos pueden determinar los diferentes átomos y moléculas de gases que la componen.
Las nebulosas de emisión constituyen las más extensas y espectaculares de nuestros cielos: los detectores sensibles a sus ondas y las exposiciones fotográficas largas pueden revelar una asombrosa variedad de colores en su seno. Sin embargo, la mayoría de las grandes nebulosas son híbridas de nubes oscuras, de reflexión y de emisión. Constituyen la materia prima de nuestra galaxia y del universo en conjunto, pues son el material del que se originan las estrellas. (Ver categoría de Nebulosas)

Entender el Universo

Categoría: La Vía Láctea | Comentarios desactivados en Entender el Universo

Publicado por Juan Miguel


Si te gusta compártelo...Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone

Las luz de nuestras ciudades nos permiten ver unas 200 estrellas como máximo. Pero la Vía Láctea tiene unas 300.000 millones de estrellas. Sin embargo nuestra galaxia, es en el Universo, como un granito de arena en una playa inmensa.

Millones de soles

Inmersos en el corazón de nuestra urbe, nos cuesta imaginar las dimensiones y la estructura de nuestro Universo. La luz de nuestras ciudades nos deja ver alrededor de zoo estrellas como máximo. La galaxia en la que vivimos tiene… 300.000 millones. Cada una de estas estrellas es un sol como el nuestro.

Las estrellas no aman la soledad,aunque no necesariamente evolucionan acompañadas de un cortejo planetario, como en el caso de nuestro Sol. La mayoría de las estrellas forman parte de sistemas binarios o múltiples, es decir de dos o mas estrellas que orbitan alrededor de un centro de masa común. Todos estos soles viven en grupos de varios miles de millones de individuos que constituyen lo que denominamos una «galaxia». Estos «universos islas»,como eran llamados en el siglo XIX, suelen adoptar la forma de un platillo abultado en el centro y provisto de brazos espirales.
Con todo, algunas galaxias tienen formas mas o menos irregulares. Todas las estrellas que podemos distinguir forman parte de nuestro propio sistema galáctico; la Vía Láctea. Las estrellas más alejadas de nuestra galaxia parecen tan próximas las unas de las otras que no podemos distinguirlas a simple vista, ya que las percibimos como un reguero blanquecino que cruza el cielo.

Aspecto de nuestra galaxia vista desde el espacio

Este es poco más o menos el aspecto de nuestra galaxia vista desde el exterior. Nuestro Sol se sitúa aproximadamente a un tercio de la distancia que hay entre el Centro y la periferia.

De los cúmulos a los supercúmulos

Las galaxias también se agrupan en lo que denominamos «cúmulos», donde cada uno de sus elementos puede encontrarse a distancias de hasta varios millones de años luz de su vecino. Nuestra Vía Láctea, junto con Andromeda (M 31), M 33, las Nubes de Magallanes y unas 40 galaxias enanas, forma el llamado Grupo Local, que, a su vez, es parte del cumulo de Virgo.
El siguiente escalón de esta jerarquía son los cúmulos de cúmulos, también llamados supercúmulos con tamaños del orden de los cien millones de años luz. Estos a su vez se agrupan en filamentos y murallas que bordean enormes burbujas vacías, a escalas de mil millones de años luz.

La medición de distancias interestelares

Medir distancias interplanetarias o interestelares en kilómetros no tendría ningún sentido.
Para evaluarlas «pequeñas» distancias, los astrónomos se sirven de la distancia patrón Tierra-Sol, que es de unos 150 millones de km. Así pues,el «metro patrón» del sistema solar es Ia unidad astronómica (UA), que sin embargo no resulta útil para los espacios muy extensos.
Por ello se estableció como unidad la distancia recorrida por la luz en un año (el año luz, o al). A razón de 299.000 km/s, obtenemos una distancia de 9.500.000 millones de km.
La estrella Vega de la Lira se encuentra a 26 años luz de nosotros. Utilizamos también el parsec, la distancia a la que veríamos el semieje mayor de la órbita terrestre bajo un ángulo de un segundo de arco.
Un parsec equivale a 3,26 años luz. Estas distancias se expresan en kiloparsecs (1.000 parsecs) e incluso en megaparsecs.

La galaxia de andrómeda

La galaxia de Andrómeda, nuestra vecina más próxima, es muy parecida a nuestra galaxia. Comprende más de 100.000 millones de soles.

2 pages