Bruno H. Burgel dijo…

«El aire fresco de la época moderna ha dispersado la niebla y los duendes; el hombre de ciencia no necesita ya el manto de la magia; la creencia en la milagrería ha disminuido y, sin embargo, nos admira mucho más lo que la ciencia moderna revela que lo que en aquellos oscuros tiempos podían realizar los astrólogos y los alquimistas con sus artes mágicas. Pero aún hoy, cierto encanto envuelve al taller solitario del astrónomo. Éste es el lugar desde el cual el hombre, el pequeño dios de la Tierra, se eleva con su pensamiento a los espacios inconmensurables; aquí está, por decirlo así, la puerta al infinito».
Bruno H. Burgel en su libro Los mundos lejanos.