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Historia de la constelación del Telescopio
Figura de la constelación del Telescopio

Cráteres lunares


Por Juan Miguel

Hasta que las primeras sondas lunares revelaron la existencia de pequeños cráteres en la Luna, las opiniones de los astrónomos acerca de su origen estaban divididas y eran muchos los que pensaban que eran de origen volcánico. En realidad, la Luna tenía unas pocas calderas volcánicas y la inmensa mayoría de los cráteres se debía al bombardeo desde el espacio. La craterización de impacto es, de hecho, una de las principales fuerzas que actúan en la configuración del paisaje de todos los mundos del sistema solar, pero se menospreció su importancia durante mucho tiempo porque la atmósfera protectora de la Tierra reduce el número de cráteres que se forman en nuestro planeta y las fuerzas tectónicas y erosivas borran o disimulan con relativa rapidez los cráteres recien formados.

Cráteres LunaresLa Luna, en cambio, nos ofrece cráteres antiquísimos que se han formado sin el estorbo de una atmósfera y que pueden haber permanecido inalterados desde hace muchos millones de años. Cuanto mayor es el cráter, más complejo resulta; los más pequeños son cuencos perfectos en la superficie, formados cuando la onda de choque del meteorito que cae pulveriza tanto el proyectil como el terreno en el que se estrella, expulsándolo por los bordes en forma de un cono de material eyectado que vuelve a caer alrededor del lugar del impacto.
Los cráteres de tamaño medio suelen tener picos centrales donde el fondo del cráter ha rebotado. Cuanto más profundas son las paredes, más probable es que se hundan bajo su propio peso, desplomándose para formar terrazas. Las cuencas de impacto de mayor tamaño pueden elevar cadenas montañosas completas en los bordes y los cráteres más recientes suelen estar rodeados de “rayos” claros de material eyectado, que a veces se extienden muchos cientos de kilómetros.

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    Por Juan Miguel

    A simple vista no pueden distinguirse en el disco lunar más que los mares de mayor extensión; con unos prismáticos se reconocen sin dificultad todos ellos e incluso otras formaciones como son las bahías, las montañas más elevadas y los principales cráteres. Los mares son vastas llanuras basálticas originadas hace unos 3.000 millones de años, cuando lava muy fluida afloró a la superficie lunar, rellenando las grandes cuencas existentes en aquel entonces. Esas cuencas pudieron ser el resultado de colosales impactos de asteroides, impactos que darían origen asimismo a las cadenas montañosas que delimitan algunos de los mares.
    Las zonas claras de la Luna que rodean los mares se llaman tierras. Las forman materiales más antiguos que los mares, de edad superior a los 4.000 millones de años. Por esa razón en las tierras se observa una densidad de cráteres mucho mayor que en los mares, pues el material que formó los mares cubrió los cráteres que en aquel momento allí existían. Los cráteres son el resultado de colisiones de grandes meteoritos a lo largo de millones de años. Sus dimensiones son muy variables: algunos llegan a medir más de 100 km de diámetro y poseen paredes de varios kilómetros de altura; otros en cambio tienen un tamaño inferior al kilómetro. Con frecuencia los cráteres se observan superpuestos unos a otros, lo cual revela diferencias de edad entre ellos.
    La leve inclinación del eje de rotación de nuestro satélite va descubriendo alternativamente a lo largo del mes lunar sus polos boreal y austral; por otro lado, al ser su órbita ligeramente elíptica, la Luna nos va mostrando en mayor o menor medida sus bordes occidental y oriental. Este hecho, conocido como libración, motiva que el porcentaje visible de la superficie lunar no sea en realidad del 50% sino del 60%. Por ello la distancia al borde lunar de los detalles próximos al mismo no siempre es idéntica.

    En este dibujo de la cara visible de la Luna se señalan los principales mares, lagos y bahías, así como algunos grandes cráteres distinguibles con unos prismáticos sencillos o un pequeño anteojo.

    clic para ampliar

    mares, lagos y bahías de la Luna

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    Por Juan Miguel

    La iluminación de la cara lunar dirigida hacia nosotros cambia con la posición de nuestro satélite respecto a la Tierra y el Sol. Los distintos aspectos que muestra la Luna se llaman fases, y las principales son:

    Fase de Luna nueva (o novilunio): Se produce cuando el Sol, la Luna y la Tierra -en este orden- se colocan sobre la misma linea. La Luna está visible porque sale y se pone con el Sol: de día no la vemos porque nos muestra el lado no iluminado y de noche, simplemente no está.

    Fase de Luna creciente: Tiene lugar tras la Luna nueva. La parte iluminada de la Luna se convierte en un gajo delgadísimo, en aumento continuo. A veces, en este período, puede verse brillar brevemente la parte oscura de la Luna: es la luz cenicienta. De hecho, la Luna refleja hacia nosotros la luz que le llega reflejada desde la Tierra iluminada por el Sol.

    Fase de cuarto creciente: La líneo de conjunción Tierra-Luna se halla a 90º de la conjunción Tierra-Sol; se ve un cuarto de la superficie lunar (primera mitad del disco).

    Fase de Luna llena o plenilunio: El Sol, la Tierra y la Luna -por este orden- se hallan en conjunción; todo el disco lunar aparece iluminado porque la Luna sale cuando el Sol se pone.

    Fase de Luna menguante: Tras la Luna llena, la parte iluminada de la Luna va encogiéndose hasta reducirse a un gajito.

    Fase del cuarto menguante: La conjunción Luna-Tierra está a 270º de la conjunción Tierra-Sol; se ve un cuarto de la superficie lunar (segunda mitad del disco, la que permanece oscura en el primer cuarto).

    Fases LunaresEl tiempo que tarda la Luna en finalizar una conjunción completa y volverse a hallar en la misma fase se llama mes sinódico o lunación y dura 29,53 días solares medios. Esta fue una de las primeras medidas de tiempo adoptadas por el hombre, pues la regularidad con que se concatenan las fases es absoluta: se producen dos fases idénticas cada 29 días 12 horas 44 minutos y 3 segundos. Muchos pueblos se basaron en la Luna para marcar el tiempo y organizar un calendario; en la actualidad, el calendario musulmán continúa basándose en el ciclo lunar y, por ello, el año islámico dura 354 dias y está compuesto de seis meses lunares de 29 días alternados con seis meses lunares de 30 días. Naturalmente, el calendario musulmán es tan preciso como el que usamos nosotros (basado en el movimiento del Sol), si no más, pero dado que marca el tiempo de forma distinta, no coincide con el nuestro.

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  • El papel de la Luna


    Por Juan Miguel

    Hace alrededor de 4.600 millones de años, la Tierra ya se había formado pero estaba completamente fundida, y antes de que la superficie pudiera enfriarse tuvo lugar un suceso espectacular que dio como resultado la formación de la Luna. La teoría favorita en la actualidad es que esto fue debido a un gigantesco impacto, cuando la Tierra colisionó con un cuerpo quizá tan grande como Marte. Los dos se fundieron, y se esparcieron residuos que formaron la Luna. El hecho de que la Luna sea menos densa que la Tierra demuestra que los núcleos actuales de los dos cuerpos no estuvieron involucrados en la formación de la Luna pero Se fusionaron para formar el núcleo actual de la Tierra.

    El papel de la Luna

    Nuestra Luna parece ser especial, y tiene un papel esencial en la evolución de la vida en nuestro planeta. La Luna estabiliza la inclinación del eje de la Tierra, que es actualmente de 23 grados y no varía en más de un grado. Si la Luna no hubiera estado presente, esta inclinación habría variado notablemente, y la situación climática sería muy diferente. Comparemos esto con Marte, que no tiene un satélite comparable; sus dos acompañantes, Fobos y Deimos, son tan pequeños que su influencia es despreciable. No hay entonces fuerza estabilizadora, y la inclinación del eje marciano varía entre 11 y 35 grados durante un ciclo de aproximadamente 100.000 años. La evolución de la vida depende de la estabilidad a largo plazo del clima. Si el eje de rotación de la Tierra variara exageradamente durante un corto periodo, esta estabilidad estaría ausente y la vida tal como la conocemos no se habría desarrollado. Parece que debemos estar agradecidos a la Luna por hacer posible nuestra existencia.
    El efecto más obvio de la Luna sobre la Tierra está en las mareas que provoca. La fricción que éstas causan frena la rotación de la Tierra, y este proceso continúa hoy. Un efecto igualmente importante es el aumento de la separación entre la Tierra y su satélite; la distancia entre ellos está aumentando a una velocidad de 4 centímetros por año.
    Como cabría esperar, la Tierra tiene un efecto similar sobre la Luna, y puesto que la masa de la Tierra es 80 veces la de la Luna, su influencia ha sido aún mayor. Hace mucho tiempo la rotación de la Luna fue frenada por mareas hasta que quedó «capturada», o síncrona, lo que significa que su periodo de rotación se hizo exactamente igual a su periodo orbital. El resultado es que la Luna siempre presenta la misma cara a la Tierra. Es importante recordar que aunque la Luna mantiene la misma cara dirigida hacia nosotros, no mantiene la misma cara dirigida hacia el Sol, y la idea de que hay un «lado oscuro» en la Luna es completamente errónea. Día y noche las condiciones en la Luna son las mismas en ambos hemisferios, aparte del hecho de que la Tierra nunca se verá desde el hemisferio apartado.
    La velocidad de rotación de la Luna se hizo rápidamente constante, pero la velocidad con la que viaja a lo largo de su trayectoria elíptica alrededor de la Tierra nunca lo ha hecho. Siguiendo las leyes de tráfico usuales del Sistema Solar, la Luna se mueve más rápidamente cuando está cerca del perigeo, el punto de su órbita más próximo a la Tierra, y más lentamente en cualquier otro lugar. Por lo tanto la posición en la órbita y la cantidad de rotación se desfasan. El resultado es que, vista desde la Tierra, la Luna parece mecerse de un lado a otro. A veces vemos un poco alrededor del «borde» occidental medio, y a veces un poco alrededor del borde oriental. Debido a ésta y otras «libraciones» más pequeñas, como se llaman estas oscilaciones, podemos examinar desde la Tierra un total del 59 por ciento de la superficie de la Luna, aunque nunca más del 50 por ciento a la vez. Solo hay un 41 por ciento de la superficie que no podemos ver.

    Recomiendo ver el artículo El origen de la Luna

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  • Eclipse de Luna: 21 de Febrero de 2008


    Por Juan Miguel

    Envía tus fotografías del eclipse y serán publicadas enseguida

    Durante la noche del 20 al 21 de Febrero va a tener lugar un eclipse total de Luna. Este evento podrá ser visto en todo el planeta a excepción de Asia oriental. En el tiempo que dure el eclipse, la Luna presentará varias tonalidades de color. Desde un color naranja, pasando por un color rojo intenso hasta llegar finalmente a un color marrón oscuro.

    Un eclipse de Luna sólo puede tener lugar cuando la Luna esta llena y además coincide pasando por la sombra que proyecta la Tierra. Se dice que el eclipse es total cuando la Luna pasa de lleno por esta sombra, y parcial cuando solo pasa un trozo de ella.

    Para observar este evento no es necesario ningún instrumento, basta únicamente con observar la Luna para ver como poco a poco se va oscureciendo. Puedes ayudarte con unos prismáticos o un telescopio si lo prefieres; en ese caso es aconsejable observar como los cráteres de la Luna van desapareciendo a medida que la sombra crece. Para los que nos encontramos en Europa, es favorable este eclipse, ya que no podremos ver otro eclipse total de Luna hasta 2010.

    Haz clic para ver la imagen a mayor tamaño

    Eclipse Total de Luna del 21 de Febrero de 2008

    Disfrutar del eclipse.

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